Mi niño valiente, como te quiero!

Y así, nos íbamos de quimioterapia en quimioterapia. Mi niño valiente, que ya conocía bien, la tortura de las vías. Al recibir las drogas por las venas del brazo, esas venas empiezan a encallarse de tantos agujeros. Esos callos hacen cada vez más dificultoso hacer la vía, para que entiendan, cada vez lo pinchan más veces hasta encontrar una vena que ''refluye'' o sea que va a funcionar como buen canal para que las drogas pasen. Ese momento se convierte en el más difícil de todos, y cuando la vía está hecha, cuidarla para que no se mueva, no trasvase la vena, porque las drogas podrían quemar literalmente la piel, si se salen de allí.
La rutina es así, hay que sacarle sangre bien temprano, para ver como está, si se recuperó de la quimioterapia anterior, si tiene glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas como para aguantar, se les hace quimioterapia ese día, lo que significa, dos pinchazos como mínimo en un día.
Sinceramente estaba harta de que lo pinchen, pero no había opción. Algún médico recomendó un catéter, un aparatito que se le pone en la aorta directamente implantado, que queda abierto, pero con una tapita, de allí se puede sacar sangre y por ahí se puede meter la droga, sin dolor. Pero en nuestro sistema de salud, ese implante es fatal. El 90% de los niños con catéter mueren por infecciones. No hay preparación profesional, ni recursos para abrir el catéter de manera aséptica para evitar infecciones. Así, ante semejante riesgo, lo mejor era seguir aguantando la tortura. Lucas se volvió nervioso, a veces los médicos se quejaban de él, y me pedían que le ponga límites. Hasta el día de hoy lo llaman el insurrecto. Yo escuché de gente grande, que preferían morir antes de seguir soportando la quimioterapia.
El sólo tenía 6 años, y no tenía opción, sólo podía hacer lo que su mamá le decía. Y la drogas también afectan el sistema nervioso, y quien sabe, todo lo que pasaba por su mente. En la agenda de su papá solía hacer dibujitos, un día escribió: "No quiero hacer mas quimioterapia"

Apenas escribía, pero sabia perfectamente lo que quería. ¡Líbrenme de esto! Qué hubiera dado yo, por que me la hagan a mi, o enfermarme yo para que él no sufra. Pero teníamos que seguir. Algunas veces me ponía a hablar con otras mamás, eso a veces hacia bien , otras no tanto. Un día hable con la mamá de Juan.
Juan era un niño que ya tenia una año de estar internado, primero un tumor en colon, después de la operación y la quimioterapia, volvió a salirle en la vejiga, en tres meses, el estómago, y así fue perdiendo todo, aquellas perdidas ya habían sido reemplazadas por tubos, orinaba y todo lo demás por tubos, de los que jamás podría ser libre. Un día su mamá me contó que hacia meses que ya no salía del hospital, no sabía como era la vida afuera o qué pasaba, ella sólo vivía para su hijo que sólo tenia 9 años. Me contó que la última operación, sólo era para quitarle todos los nervios de la cintura para abajo para que ya no sintiera más dolor. Para el resto del mundo, nuestros hijos son promesa de un cercano velorio. Para nosotras es un día más de vida que nos regala Dios para poder seguir teniendo a nuestro tesoro cerca. ¡Cómo anhelamos verlos vivos! cómo agradecemos porque aguantó la quimioterapia, la anestesia general una vez más, pasó la infección, o volvió a comer o a orinar. No importa que para los demás ya sea lo que queda de una persona, o les falten partes, o tenga una ''deficiencia'', nuestros niños pasan a ser sólo un corazón que invierte todo su tiempo en amar y ser amado. Un niño así, sabe dar constantemente cariño.
Juan, se fue. Para los demás, descansó al fin, está con Dios. Pero yo sé que en su madre dejó un vacío que nadie podrá llenar. Ella dio todo para que el siga vivo un día más. Y al salir de ese hospital sin su Juan, no habrá tenido dirección, norte.
Pero si de lo que estoy segura es que tiene la bandera en alto de los que batallan hasta el último respiro. A las mamás de los Juanes del mundo que hoy siguen luchando les digo: nada es en vano, se los aseguro.

Volviendo a mi Lucas...
La tos del comienzo, era porque los ganglios que crecían exageradamente, estaban taponando sus bronquios y también estaban oprimiendo una parte del corazón. Pero con la operación de biopsia esos ganglios fueron extirpados y por eso Lucas volvió a respirar. Por ende dejó de toser.
Pero a unos tres meses de la operación, y cuando estaba con el tratamiento de quimioterapia, empezó a toser de nuevo. Esa tos es para mí el sonido de la muerte.
Pero al sonido de la muerte sólo le contesto con esto:
San Pablo les dijo en su carta, a un pueblo en la cuidad de Corinto, esto que sigue...

50 Hermanos míos, lo que es de sangre y carne no tiene cabida en el reino de Dios, que es eterno.
51 Les voy a contar algo que Dios tenía en secreto: No todos moriremos, pero todos seremos transformados.
52 En un abrir y cerrar de ojos, cuando Cristo vuelva, se oirá el último toque de la trompeta, y los muertos volverán a vivir y no morirán jamás. Nosotros, los que creemos en Cristo y todavía estemos vivos, seremos transformados.
53 Dios cambiará estos cuerpos nuestros, que mueren y se destruyen, por cuerpos que vivirán para siempre y nunca serán destruidos.
54Cuando esto suceda, se cumplirá lo que dice la Biblia:
"¡La muerte ha sido destruida!
55 ¿Dónde está su victoria?
¿Dónde está su poder para herirnos?"
56 El pecado produce la muerte y existe porque hay una ley.
57 ¡Pero gracias a Dios, podemos vencerlo por medio de nuestro Señor Jesucristo!
58 Por eso, mis queridos hermanos, manténganse firmes, y nunca dejen de trabajar más y más por el Señor. Y sepan que nada de lo que hacen para Dios es inútil.

(La Biblia, 1ra. carta a los Corintios capitulo 15)

Desde los médicos hasta mis familiares, me decían que no era nada. ¡Otra vez!
Pero para mí ese es el sonido que amenaza.
Y todo estaba empezando de nuevo.

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