Sigan, la vida lo vale

Ayer estuve en una reunión donde se agasajaba a las madres.
Fue muy lindo, pude abrazar, llorar y orar por una mujer que está luchando contra el cáncer. Y me dijo la misma frase que Lucas una vez escribió: -"no quiero hacer más quimioterapia"-
Dios mío como la entiendo. Yo sé lo que sufren, el cuerpo se les desploma, el malestar es terrible, y el dolor de las vías. Pero tienen que seguir.
Lucas y yo pudimos. Yo como mamá pasé por el dolor de escuchar a mi hijo pedirme socorro a gritos para que no lo pinchen o no le hagan una punción, una vez no aguanté y lloré tanto como él, pero mientras lloraba le apretaba el brazo con una mano y con la otra lo sostenía para que no se mueva. Hasta que los médicos terminaron su trabajo. Pero si lo atajé fuerte fue porque lo atajé a la vida.
Llorando por su dolor pero con toda la resistencia de mi cuerpo lo atajé una y otra vez a esta vida. Parecía que no iba terminar nunca, pero se terminó. No hay que decaer. Duele pero hay que seguir. No sé por lo que estarás pasando mi amigo lector, pero te aseguro que lo que estás sufriendo va pasar. Un día vas a mirar atrás, y vas a ver que tu presente es maravilloso. Que fuiste valiente en el peor momento. Que Dios te acompañó, aunque parecía que estabas solo.
La Biblia dice

9 El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia.
10 En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.
Salmos 9:9 y 10

También se me acercó al final de la reunión, una mujer, que me pidió perdón.
¿Por qué habría de pedirme alguien del público perdón?
Ella me dijo soy Pediatra, y quiero pedirte perdón en nombre de todos los médicos. Yo le dije que ya no era necesario, hacia tiempo Dios me había hablado de ellos y vaya que los perdoné, no podría hablar de Dios o de su obra si tuviera rencor u odio en contra de alguna de sus criaturas, el amó a los médicos como me amó a mí, y dio su salud en la cruz para que yo tenga amor hoy por ellos y aun agradecimiento. Y me contó una experiencia que ella le pesaba en el corazón.
Un día ella estaba de guardia, y dos niños tenían que entrar a Terapia intensiva. Pero solo había una cama, un lugar. Uno de los niños era un indígena de la calle, y otro un niño con su mamá. Eligieron al niño que tenia su mamá, porque nadie iba reclamar por la vida del indígena. Esa noche ella lloró por la decisión que tuvo que tomar. Pero ahí no termina la historia, el pequeño indígena se recuperó sin terapia, para quien no hubo lugar pero si hubo un milagro.
A los médicos de Paraguay les digo, que no se imaginan lo especiales que son para Dios. Porque realmente hacen milagros. Trabajan sin recursos, sin insumos, sin la tecnología necesaria, pero aun así siguen, porque aman la vida. Dios los bendiga, y los levante para que un día la medicina paraguaya se destaque entre el mundo, y ustedes serán los protagonistas. Yo sé que así va ser. Y Dios seguirá ayudándolos con milagros. Yo desde acá levanto una oración, de bendición sobre ustedes. Y cualquier decisión que hayan tomado y les pese, sepan que en la cruz fue perdonada. Si lo hicieron con el corazón, y porque hacen lo humanamente posible. Lo demás lo hace Dios.

La Biblia dice: en Colosenses capitulo 3 versos 23 y 24

23Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.
24Porque ya saben que Dios les dará en recompensa parte de la herencia que ha prometido a su pueblo. Recuerden que sirven a Cristo, que es su verdadero dueño.

1 comentario:

cyber_ninia dijo...

muy buena entrada me gusto... y mas me gusto los que le dijiste a los medicos... "cuando todo parece imposible siempre aparce EL y lo arregla todo ha si como lo hizo con el nene y lucas"

lei tu coment y sabes me alegra mucho de que lucas ya este bien....

besos....

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