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Amor

Los que me leen siempre sabrán que no me alcanzan todavía las 40 entradas que llevo en este blog, para contar todo lo que mi mejor amigo Dios, hizo por mí, usando a aquellos que poco a poco se fueron convirtiendo en un arsenal de amigos. Hoy por hoy Lucas cada vez mejor.
Dicen que los amigos se conocen en las malas, yo se los confirmo, en mi vida es así. Los últimos dos años de mi vida, conocí a mis mejores amigos. Tesoros que están allí para bendecirme y levantarme cuando me caigo, secarme las lágrimas, darme una bofetada y sacudirme cuando lo necesito. Mostrarme cuando no veo una verdad, o cuando no la quiero ver. ¿Qué sería de mí sin mis amigos? No los puedo nombrar a todos porque seguro me olvido de alguno y además porque hay gente que prefiere quedar anónima. Y también, hay gente que no conozco. Pero todos tienen características que los hace ser especiales, las otras, los hace únicos. Esa particularidad que los iguala, es el amor. La Biblia dice, en Nuevo Testamento
Primera epístola de San Pablo a los Corintios (46:13:1 - 46:13:13)
La preeminencia del amor


Si yo hablo en lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, vengo a ser como bronce que resuena o un címbalo que retiñe.
Si tengo profecía y entiendo todos los misterios y todo conocimiento; y si tengo toda la fe, de tal manera que traslade los montes, pero no tengo amor, nada soy.
Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.
El amor tiene paciencia y es bondadoso.
El amor no es celoso.
El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante.
No es indecoroso, ni busca lo suyo propio.
No se irrita, ni lleva cuentas del mal.
No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser.
Pero las profecías se acabarán, cesarán las lenguas, y se acabará el conocimiento (…)
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
Mis amigos tienen esto en común. Tengo amigos ateos, católicos, judíos, evangélicos, mormones, y musulmanes. Ellos me dieron amor. La fe podemos compartirla o no,  pero el amor es infinito.
A todos mis amigos, gracias por darme lecciones de amor, los quiero mucho.

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