Sobre todo dolor

Esta parte de la historia, corresponde a un evento mucho más adelante de todo lo que les conté. Pero es necesario que hoy lo recuerde.
Empiezo explicándoles que la operación de Lucas cuando le hicieron la biopsia y por la cual estuvo con morfina casi un mes, consistió en abrirle el pecho en el centro, y al quitar el ‘’tumor’’, le cortaron el hueso, en el tórax, para llegar hasta el corazón. La cicatriz tiene como 20 cm., y como secuela dejó el pulmón izquierdo con una insuficiencia que no es recuperable humanamente hablando. Se llama parálisis frénica.
Pero lo que quiero compartir con ustedes son mis sentimientos. Después del tratamiento en Paraguay, Lucas se descompuso, más adelante les voy a contar como fue pero lo llevé a Buenos Aires, allí los médicos me dijeron que esa operación no debió haberse hecho. No es una denuncia, simplemente no debió haberse realizado. No tuve energía para preocuparme por eso, tenia que pelear para que él viva, así que no me molesté en analizar ni llorar sobre la leche derramada. Pero un día.
Lucas se transplantó de medula, ese Día para mi fue terrible. Estaba sola. Por eventualidades de la vida el papá de Lucas no llegó a Argentina. Y una doctora anestesista al ver la cicatriz preguntó por qué la tenía. Así que simplemente los otros doctores me sacaron fuera para dar explicaciones. Yo sabía lo que pasaba allí. Lucas recibió las células madre pero esa noche mientras peleaba con la fiebre, yo me la pasé ''reflexionando''.
El dolor del rencor se hizo fuerte. Venganza era lo único que pasaba por mi mente. Nunca había sentido tanto odio. Dos situaciones que me carcomían el alma. El papá de Lucas no estaba, en el día más difícil de su vida. Eso era imperdonable.
Y la cicatriz. Esos médicos que resolvieron que debían operarlo de esa manera no pensaron en el sufrimiento de mi hijo. Como es posible. Fue un equipo de médicos, que decidió mal. Para mí no era un simple error, era el escarnio innecesario de mi hijo, punto. Me pasé la noche entera maquinando posibles formas de que los médicos paguen lo que hicieron. Y a las 6 de la mañana llegue a la única conclusión de que sólo si les pasaba lo mismo, si les abrían el pecho y tuvieran que sentir el dolor de los drenajes y del hueso roto y de no poder mover el pecho para respirar de dolor, y que la cicatriz les quede para siempre, sólo si les pasa lo mismo. Que otro decida por ellos y ellos no se puedan defender.
Entonces me levanté y me fui a desayunar, salí de la sala de aislamiento, me saqué la bata, el barbijo y el gorro y me puse los auriculares del celular para escuchar música. Entonces sonó esto
http://www.youtube.com/watch?v=s0B7q4T0SCc&feature=related
Unos días antes Mi hermano, me había ido a visitar y me preguntó que quería. Le dije que estaba cansada de escuchar las mismas canciones mp3, que me baje alguna, gospel. Y me pasó por bluetooth una canción que no escuché.
Dios empezó a hablarme. Esa canción hablaba de la crucifixión de Jesús.
Escuche perfectamente como Dios me hablaba.
Me dijo – "Elda, es cierto, no hay otra forma de que paguen lo que hicieron es que reciban lo mismo, yo te entiendo, yo sé lo que sentís. Yo sabía que esto iba suceder, pero yo también amé primero a esos médicos. Por eso dejé que le hagan a mi hijo lo que merecían ellos. Con la misma rabia que vos dejarías que ellos sangren. Hicieron sangran a Jesús en la cruz, sin misericordia, sin morfina, sin suero…
Sobre mi Hijo se descargó tu ira, tu deseo de venganza, el pagó por lo que le hicieron a Lucas, para que vos puedas perdonarlos… Yo los amé primero a ellos como te amé a vos.
Y…yo dejé a Jesús solo en la cruz, el día más difícil de su vida… él sufrió el abandono del Padre, para que pudieras perdonar al papá de Lucas…El sufrió todo tu dolor, el cargo con toda tu venganza…. Ya no hay nada que vengar"-
La venganza ya esta consumada.
No podía parar de llorar. Estaba en el ascensor de la Fundación Favaloro, sola, aparentemente, pero con Dios a mi lado
Nunca supe lo que realmente era el perdón real hasta ese día. Sé lo que es perdonar, uno vive perdonando. Pero perdonando cosas pequeñas. Pero lo que había sucedido era para mí perdonar lo imperdonable.
Ya no tengo nada que reclamar, sobre Jesús fue mi venganza. Por amor, a los que me ‘’fallaron’’, y por amor a mi, porque si yo seguía con ese rencor, y odio, el cáncer crecería en mi alma, hasta la muerte espiritual.
Perdonar libera. Y entender el sacrificio de la Cruz, cambió mi vida.
Es semana santa y mucha gente se acuerda de la cruz, pero ¿cuántas personas lo hacen realidad en sus almas?
¿Cuántas cosas imperdonables nos agobian?
No importa lo que nos hayan hecho, no importa si fue queriendo o por error, lo que sea, se pagó en la cruz, ya se lo hicieron a Jesús para que nuestros sentimientos de odio se descarguen allí. Estos doctores no querían hacerle daño a mi hijo, estoy segura. Pero igual los malos sentimientos me invadieron. Hay mucha gente que tiene odio justificado, por cosas que les hicieron, con maldad y alevosía. Eso también se puede perdonar, si uno mira la cruz de esa manera.
Es sencillo, solo perdona, pensando que ya la venganza fue consumada.
En la Biblia Isaías, capitulo 53 dice….
53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 
53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 
O mejor dicho, Así
Jesús verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a Elda, y llevará las iniquidades de ella.
Hoy la cicatriz sólo me recuerda, al sacrificio de la cruz. ¡GRACIAS JESÚS!

Vivir!!


Una tarde, mi esposo vio a un médico sentado junto a Lucas, parecía estar dormido junto a su cama. No puedo olvidar su nombre, Dr. Rodrigo Quevedo.
Pero el Dr. Rodrigo ese día no estaba durmiendo. Entre sus manos tenía un rosario. Tocando las cuentas entre sus manos, levantaba sus rezos a favor de mi hijo. No sólo hacía su trabajo, no sólo lo que aprendió en la facultad, él estaba utilizando todos los recursos que tenía para salvar a un niño.
No sé donde estarás hoy Dr. Rodrigo, pero tus oraciones llegaron al cielo. ¡Gracias!
Cuantos niños internados necesitan un jueguito. Muchos no pueden moverse, las vías en las manos y brazos le impiden escribir dibujar o levantarse, un jueguito electrónico les ayuda a pasar las largas horas. Días. Meses. Esperando liberarse de los tubos y volver a correr por un patio.
A Lucas le regalaron un jueguito electrónico de esos de mano. Mis alumnos, se despegaron de sus apreciados juguetes, para que Lucas no se aburra. A él le gusta Mario Bross. Y removieron cielo y tierra, pequeños héroes, hasta conseguir el casett de Mario para él.
Antes de que llegaran los jueguitos, doctores como Rodrigo les prestaban sus celulares. Cuando se cansaba del jueguito del mío.
Cuando salió de alta, su tío Gustavo, le regaló un Play Station, para jugar en casa. Qué feliz me puso. A casi todas las mamás nos molesta que nuestros hijos estén horas en la play, pero para mi la play era una bendición, mantenía a Lucas quieto, lejos de lastimaduras o golpes peligrosos. El tío Gustavo, también le regaló un montón de cosas más, para que no nos falten en el hospital. Y por meses compró la costosa leche que toma Lucas. Nadie le mencionó nunca que Lucas necesitaba esa leche. El había perdido a su padre en la misma condición, y conocía las necesidades de la gente que hace quimioterapia. Sólo llegaba a casa cada semana con dos latas, de la importantísima leche. ¡Gracias Gustavo!
Un día la abuela de Lucas se quedó con él en el hospital. De repente se escucharon gritos y llantos de gente grande. No eran niños los que lloraban. Entonces mi suegra dijo-’’ ¿qué es eso?''- A lo que Lucas respondió sin levantar la mirada del jueguito: ''seguramente alguien murió, acá todos los días alguien se muere''-…
Hoy estoy tremendamente agradecida porque lo tengo acá corriendo y haciendo lío detrás de mí. A veces suelo decaer por problemas menores, económicos o de la vida en general. Pero recordar que hace un año lo único que yo anhelaba no se podía comprar ni con todo el oro del mundo, me hace recapacitar. Cuán feliz soy. Tengo vida. Esa vida sobre la que nosotros no tenemos ingerencia alguna. Ese futuro que no tenemos comprado. No porque estemos sanos hoy, sabemos que tendremos vida mañana. Por eso vivo agradecida. Y creo que no hay problema más grave que creer que ya no hay solución. Quien tiene fe en Dios, tiene la solución. Quien tiene vida, tiene la obligación de seguir luchando por ella.

Salmos 116


Ya puedo dormir tranquilo

1 Yo amo a mi Dios porque él escucha mis ruegos.
2 Toda mi vida oraré a él porque me escucha.
3 La muerte me tenía atrapado; me dominaba el miedo de morir. ¡Sentí una angustia terrible!
4 Entonces le rogué a Dios que me salvara la vida.
5 Mi Dios es justo y compasivo; es un Dios tierno y cariñoso
6 que protege a los indefensos.Yo no tenía quien me defendiera, y él vino en mi ayuda.
7 Dios mío, tú has sido bueno conmigo; ya puedo dormir tranquilo.
8 Me libraste de la muerte, me secaste las lágrimas, y no me dejaste caer.
9-10 Mientras tenga yo vida, siempre te obedeceré. Creo en ti, mi Dios, aunque reconozco que estoy muy afligido. 11 Demasiado pronto he dicho que no hay nadie en quien confiar.
12 ¿Cómo podré, mi Dios, pagarte todas tus bondades?
13 Mostrándome agradecido y orando en tu nombre,
14 y cumpliéndote mis promesas en presencia de tu pueblo.
15-16 Dios nuestro, a ti te duele ver morir a la gente que te ama. ¡Líbrame de la muerte, pues estoy a tu servicio!
17 Llevaré hasta tu altar una ofrenda de gratitud, y oraré en tu nombre.

Gracia, regalo inmerecido



La primera semana que Lucas estuvo internado, antes del diagnóstico, nos cambiaban y cambiaban de habitación. Primero polivalente después cardiología, después respiratorias después oncología, uf, mudanza y mudanza. Estábamos en una habitación diferente por día. Sin cesar llagaban a visitarnos, pastores, y, amigos. Y la mayoría levantaba una oración por Lucas. Quien entraba a orar por Lucas ya, porque alguna mamá se lo pidiera, o porque ellos mismos lo sintieran necesariamente tenían que orar por los otros niños de esa habitación.
Un día me quejé.
-‘otra vez mudanza, nunca nos quedamos en un lugar’- Entonces Lucas me explicó, lo que yo no podía ver.
-Mami, no te das cuenta que cuanto más cambiamos de pieza, la gente que viene a orar por mi, tiene que orar por más niños. Más nos mudamos, más niños reciben oración, que de otra manera no recibirían nada porque la gente viene a orar solo por mí.
Es incomprensible, pero esta maldita enfermedad, estaba siendo luz para otros. Si Dios permite que nos sucedan estas cosas, es porque hay un propósito para ello. Un propósito eterno.
¿Tendría que sufrir mi hijo para eso? No puedo reclamarle a Dios nada. Él dio su Hijo inocente por mí. Él me demostró su indescriptible amor así.
Los que hemos recibido la salvación por fe en Jesús, entendimos un día que sólo podremos obtener bendiciones por gracia. Yo no me merezco tener a Lucas vivo, no me merezco disfrutar de las bendiciones que poseo, no soy ‘’digna’’. Pero la Biblia dice que Jesús vino para eso. Y murió para pagar las deudas de aquellos que estábamos en el horno, sin posibilidades. Así que simplemente creí que Dios quería lo mejor para mi. Cualquiera de nosotros puede acceder a este regalo. Dios quiere bendecir a todos no importa quien seas o quien creas que seas. A veces pensamos que para recibir algo de Dios es necesario tener fe y….estar aprobado. Tipo solicitud de crédito, -¿Qué tal está tu estado de crédito en el alma? ¿Sos fiable? ¿Confiable? Ah porque si no, mira pensá bien si le vas a pedir algo a Dios porque, la verdad, no sos confiable. MENTIRAS puras mentiras.
No hay nada más agradable para Dios que un corazón sincero. Alguien que reconoce que no puede y que no es digno de recibir nada. Dios detesta a los que creen que se lo merecen. Yo, soy una mujer común. Con miles y cientos de errores, pecados y debilidades. Y si un ser humano conociera hasta el fondo mi corazón, y pudiera juzgarme, pensaría que no me lo merezco. Por eso no juzgo aquellos que me dijeron que lo que me pasaba tal vez era por algún pecado. Esa persona creía que yo merecía tener un hijo con cáncer. ¡Nadie se lo merece! Y si fuera así, todos sufriríamos aun peores cosas. Pero el ÚNICO que conoce mi corazón hasta el último latido, DECIDIÓ perdonarme todos los días lo que hice ayer…y decidió olvidar que se olvidó.
Por eso puedo recibir las bendiciones que recibo a diario. Por eso es multiplicada mi fe, porque él me perdona y me hace merecedora de recibirlas. No porque yo haya hecho algo bueno, si no porque también decidí creer que él me perdonó y me quiere bendecir. Dios tiene milagros para todos. Desde milagrazos como lo que hizo con mi Lucas hasta esos milagros pequeños que todos necesitamos a diario. ¿Cuál será el milagro que vos estas necesitando hoy? Dios quiere dártelo. Lo sé. Está mirando y buscando alguien que se atreva a creer simplemente que él es inmensamente amoroso y quiere regalar algo hoy. Busca tu milagro. Yo también busco uno hoy.

Una guerra, muchas batallas

Quimioterapia tras quimioterapia, pasaban las semanas. No tengo otro registro en mi mente de esa época, sólo que el jueves teníamos quimioterapia, y que Susana y Rosana eran las mujeres que amorosamente desviaban sus caminos y venían en su auto para llevarnos a Lucas y a mi al hospital.
Qué amigas me gané, con el tiempo y nuestras rutinas de madre, ya casi nos las veo, Rosana es funcionaria de un banco y vive ocupadísima, viajando, y tiene tres hijos, (que fortaleza tenemos las mujeres para hacerlo todo). Rosana es un ejemplo y además se mantiene preciosa. Ella compartió conmigo momentos que me marcaron, y supongo que a ella también. Quedó en mi corazón. Amiga.
 Y Susana, una empresaria, que tiene una lucha muy parecida a  la mía y siempre anda con la porte de una victoriosa, me enseñó muchas cosas y compartimos muchos sentimientos. Tener un hijo especial como los que tenemos nosotras es un privilegio solo entregado a valientes mujeres.
Hijo especial= Madre especial
Susana y Rosana son la mujer de la que habla la Biblia en el libro de los proverbios capitulo 31
10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
 Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

Una noche, Dios le dijo algo a mi hija, la más grande. No me pregunten como. Solo sé, que ella sabe que Dios le habló:-''Mami, Dios me dijo que va sanar a Lucas pero, usando a los médicos''- Clarito. Dios también decide como lo va hacer. Por eso es Dios.
Iba a ser largo. Pero teníamos una promesa de Dios, no sólo de que llegaríamos al final, si no también, de que él nos acompañaría.
En la Biblia un pasaje muy utilizado para recordar la protección de Dios en lo que emprendemos es Josué 1:9
Dice así:
 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.  
 Pero nunca le presté atención al detalle. No temas ni desmayes. Dios le estaba diciendo a Josué: -''Lo que te espera es tan difícil que a veces vas a sentirte desmayar, te van a temblar las piernas, vas a tener miedo, vas a sentirte impotente, pero debes ser valiente y fuerte para resistir, porque no importa lo que veas, YO ESTOY CONTIGO''
¿Algunas vez sintieron esa clase de miedo, del que Dios le anunciaba a Josué que iba sentir?
Seguramente que sí.
Si Dios quería podría hacer que Josué no pase por tanto esfuerzo. Josué tenía que conquistar un territorio habitado por otros pueblos, que Dios le dijo que le entregaba, esa era la ''Tierra Prometida''. Pero yo me pregunto, en vez de pelear pueblo por pueblo y tener que conquistar de a poco. ¿Por qué Dios no mató a todos de un terremoto o algo así como sólo el Dios de los Israelitas puede, y ya esta? Por qué no envió una gran peste y los liquidó de una buena vez y luego le decía a Josué. Ya los maté, anda limpia y ocupa tu tierra. No.
Así fue conmigo. No va haber milagro instantáneo. Vas a pelear, quimioterapia tras quimioterapia batalla tras batalla. Como Josué, vas a temblar de miedo. Vas a sentir impotencia ante la posibilidad de la pérdida. Pero cuando estés allí apunto de desmayar, me vas a ver a mi, porque YO ESTOY CONTIGO. Así se aprende a depender de Dios y confiar a pesar de todo. ¿Saben lo que le pasaba a Josué cuando no obedecía las órdenes de Dios? Perdía las batallas. Y algunas ordenes no eran muy lógicas, le pedía que camine al rededor de una ciudad fortificada, 7 veces, y sin usar armas, y así conquistó la famosa Jericó.
Por eso a cualquiera que lea este blog, quiero que sepa ese mismo Dios que me ayuda a mi, es para todos y se puede tener una relación con él fácilmente. Es muy accesible. Yo lo conocí desde chica. Solo una dulce oración, sincera entregándole todo lo que uno es. Y después seguir este consejo que también lo recibió Josué...
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá   bien.  
Josué 1:8
Habla de la Biblia...
A mi me funcionó. Y Lucas lo sabe. Estos meses fueron 12 sesiones de quimioterapia, cientos de pinchazos, punciones, mareos, dolor de panza y de cabeza, no sentir el gusto de la comida por meses, uñas desfiguradas, sin pelo, pero hay que seguir, no temas ni desmayes....
Mañana sí, continuo...

No, no trabajo…

               Hace unas semanas empecé a hacer usufructo de uno de los premios más importantes y más difíciles de usar que recibí. Estoy es...