sábado, 27 de junio de 2009

Gracias

No escribí porque me siento cansada, ¿cansada de luchar? y si puede ser, y creo que es de humano s cansarse. A veces no doy más. Pero sé que del otro lado del mundo hay gente que sufre mucho más, y no se dan por vencidos así que, yo no puedo caerme.
Sigo adelante con las fuerzas de Dios.
Gracias Juan, Clara, Ceci, Suegra, Diana, Diana y Chone, Dr. Aziz, Fundación Argentina de Transplante Hepático, CFA, CEPB, gracias.
Ayer Dios me volvió a sorprender una vez más. Estuvimos en Buenos Aires la semana pasada. Volvimos el lunes porque estábamos esperando un turno del Hospital Argerich. La doctora Laura es la amiga de Lucas, que permite que le se haga un centellograma con galio 67, allí, porque el del Gutiérrez, no funciona. Como había que esperar más de una semana vinimos Asunción, porque acá estamos mejor, en nuestra casa. La verdad, es que para mi estar allá ya es casi insoportable. No teníamos más dinero, para volver, ni para nada. Pinté y pinté, hasta agotar mis lienzos. No sé como transcurrió esta semana, pero no me faltó nada. Pero bueno el lunes, Lucas tiene que estar en Buenos Aires otra vez, y no tenia como cubrir los pasajes. Valga la aclaración, no tenía. Pasado. Otra vez Dios tocó el corazón de la gente, y gente que yo no me esperaba, es más gente que yo no conocía. Ayer Dios me regaló unas cuantas amigas. Mujeres hermosas por dentro y por fuera, que organizaron una merienda para ayudarme. Es innumerable la gente que hasta hoy nos ha ayudado y es impresionante cuando uno ve tanto amor.
En La Boca, el viernes 12 de junio fue la cena mensual a beneficio de la Fundación Argentina de Transplante Hepático, tuve el privilegio de servir en la cena. Vi los rostros de la gente que con sus aportes, nos han dado un digno hospedaje a mi y a Lucas, y no se a cuantas miles de familias, que en las mismas condiciones necesitaban estar largos periodos de tiempo en Buenos Aires para recibir un tratamiento.
Hay mucha gente solidaria todavía en el mundo. Todavía hay buenos Samaritanos.
Créanme, no es fácil pedir ayuda. Es mejor estar del lado del que da, que del que recibe.
Y como en toda historia de la vida real o de cuentos, siempre hay malos. Y los malos dan miedo. Gente que ha demostrado envidia por lo que recibimos. Gustosa les daría mi lugar.
Pero esta gente que hoy les nombre es como un gran ejército de gente con grandes corazones.
Así que, ahora cuando mi valle se volvió un poco mas oscurito que de costumbre, simplemente prefiero mirar solo las lucecitas que Dios me pone en le camino. Son lucecitas de un gran LED, (¿saben lo que es un LED?) Son esos carteles de luz que forman una gran imagen, se usan en los conciertos, y lugares grandes. Son grandes imágenes compuestas en realidad de muchas lucecitas o bombillas pequeñas.
Esas lucecitas pequeñas, juntas, forman la imagen del Dios invisible, diciéndome, pase lo que pase- Aquí estoy, nunca, estás sola-

jueves, 25 de junio de 2009

Se puede



Hay tantas cosas que no quiero decir.

Pero puedo acordarme de lo que tengo en vez de pensar en la inseguridad de lo que no tengo.
Puedo pensar que no importan los pronósticos, o lo que pueda suceder, Lucas sigue haciendo lío, y está sonriente.
Puedo pensar que hoy no nos faltó para comer u abrigarnos, y que tengo a mis cuatro hijos conmigo.
Puedo agradecer a Dios por el dibujito que me regaló Sol, por que pude ver bailar en el colegio a mi Ana, y porque Lucía me cantó una canción.
Puedo agradecerle a Dios por los amigos que tengo. Que están pendientes de mis necesidades, y por la inmensa cantidad de gente que me cuenta que levantan una oración por mi familia y por Lucas cada día.
Tengo mucho que agradecer. Me toco vivir en la parte del mundo, donde hay agua potable, Internet, espacio, aire puro, PAZ.
Y además, pase lo que pase tengo donde golpear puertas, tengo puentes, y formas de encontrar recursos para hacer de todo para que Lucas esté bien.
A veces me siento muy cansada, pero lo mejor es que si yo no puedo más, no importa.
Dios si puede, y el no me necesita a mi para seguir bendiciéndome. No tengo que hacer ningún sacrificio. Dios lo da de regalo.
No escribí porque me siento cansada, cansada de luchar? y si puede ser, y creo que es de humano s cansarse. A veces no doy más. Pero se que del otro lado del mundo hay gente que sufre mucho mas, y no se dan por vencidos así que, yo no puedo caerme.
Sigo adelante con las fuerzas de Dios.
Gracias Juan, Clara, Ceci, Suegra, Diana, Diana y Chone, Dr. Aziz, Fundación Argentina de Transplante Hepático, CFA, CEPB, gracias.

jueves, 18 de junio de 2009

Algo anormal

Pero dice algo así. Todo es hermoso en el tiempo de Dios. Y somos eternos como Lucas, sin que Elda entienda porque suceden algunas cosas desde de el principio hasta el final de mis días, se que todo lo que Dios hace es para siempre, y no hay nada de más ni falta nada en su obra. Y Dios lo hace para que sepamos que el es Dios. Esa es mi interpretación y me consuela en el dolor. Y espero que a ustedes también.  

Un amigo, dos amigos, tres amigos. Hoy estaba muy triste, todo es muy confuso, no saben que pasa con Lucas, pero en medio de tanta tensión, vuelvo a sentir, que no estoy sola. Dios sigue apareciéndose con cara de gente, se disfraza de Juanes, de Psicóloga, de Cecilia, de Anita, de Anne, de doctor, de Lucas, pero me habla y me consuela.
Esta canción me la envió un amigazo, y dice.
Él es capaz de transformar en plena luz la oscuridad,  y realizar algo sin igual;  el puede ver tu interior y poner paz donde hay dolor cerrando así las heridas que alguien causó.  Tú decides caminar, en lo seco o en el mar tú decides lo que recibirás con creer o dudar.
El va buscando un corazón que pueda creer de verdad,  alguien dispuesto a desafiar la realidad para mostrar su gloria, para realizar algo anormal. 
Él es tu fuerza, el que te guarda Él no ha perdido ni una batalla. Si alguien se levanta él te ayudara. Él es el dueño del oro y la plata. Él te provee de lo que haga falta. Él no te falla.
Voy a seguir desafiando a mi realidad como siempre. 

miércoles, 17 de junio de 2009

Sin entenderlo

Stella "La Negra" y  Hernán Luna son para mi, más que un par de amigos. Ellos no se imaginan lo que son para mí. Y voy a usar el mensaje que Hernán predicó el domingo porque me impactó. Dice Eclesiastés 3:11 al 15 (léanlo) 
Pero dice algo así. Todo es hermoso en el tiempo de Dios. Y somos eternos como Lucas, sin que Elda entienda porque suceden algunas cosas desde de el principio hasta el final de mis días, se que todo lo que Dios hace es para siempre, y no hay nada de más ni falta nada en su obra. Y Dios lo hace para que sepamos que el es Dios. Esa es mi interpretación y me consuela en el dolor. Y espero que a ustedes también.  

Hoy

En el avión de vuelta por casualidad viajaba un empresario que asiste a nuestra iglesia, otro buen samaritano, que al vernos se nos acercó en pleno vuelo y después de preguntarme sobre el estado de Lucas me preguntó si necesitaba algo. Le conté que quería tener conmigo a mis nenas en las vacaciones de mi esposo en enero.
Y me preguntó qué me faltaba. Le expliqué que necesitaba pasajes, y él me los regaló.
Fue así como Dios me dio esos quince días con mis nenas. Un milagro más.
Hace unas semanas Lucas está con tos. Para los que siguen mi blog saben lo que eso significa. Así que hace un semana viajamos a Buenos Aires y aquí estamos en la Fundación esperando resultados. El panorama no es muy alentador. Y aunque me puse un poco mal, mi compromiso es no dejarme caer. No importa el 'panorama'.

miércoles, 3 de junio de 2009

Navidad


Lucas hacía cinco días de quimioterapia, de 8 horas cada sesión. De Lunes a viernes.
Después del sí de los doctores, empezábamos con la colocación de la vía. Esas 8 horas eran eternas.  Lucas preguntaba cada 20 minutos cuando terminábamos.
Gracias a Dios en la sala de Hospital de Día del Gutiérrez, hay televisores con cable, y los chicos pueden ver dibujitos y de alguna manera se distraen, pero cuesta.
Allí compartía mis días con las otras madres que sentadas inmóviles al lado de sus sillones de quimioterapia, ni siquiera podíamos leer o hacer algo para distraernos.
Por alguna razón ninguna madre podía concentrarse en esas actividades de ''peluquería''. Yo pensé que era la única que no podía leer, pero era una constante, ninguna mamá leía, o hacía otra cosa que no fuera estar pendiente de su hijo. -Pásame ese juguete o ese libro o pone más fuerte la tele-, estábamos al absoluto servicio de nuestros chiquitos.
A veces, si tenía crédito en mi celular podía chatear, con quien estuviera en línea. Pero no era ningún aliciente.
Salíamos de la quimioterapia, cansados, y a upa, a veces en colectivo y en los mejores tiempos en taxi, volvíamos a la fundación donde vivíamos.
Eran tiempos de desconcierto, de no saber hasta cuando. Yo la pasaba bastante bien comparado a otras madres, a las que,  las bajas defensas le jugaban sucio. Lucas siempre andaba bien, a pesar de todo, tenia una protección especial, no digo que lo otros estuvieran desprotegidos, pero realmente, Lucas es un privilegiado.
Ya habían pasado dos meses de estar lejos de casa. Y llegaba navidad. Y allí Dios volvería a hacer un gran milagro que me asombraría una vez más.
Mi desesperación era ver a mis nenas, ya llevaba dos meses sin verlas. Pero no había muchas posibilidades. Lucas tenía que hacer quimioterapia  hasta el viernes, el lunes siguiente era 24 de diciembre y el viernes tendría que estar una vez más en el hospital para hacerse controles. Pero mi oración era ver a mis hijas, más que un día, yo sabía que mi esposo tendría vacaciones en enero, 15 días, mi sueño era que ellos pudieran estar con nosotros, ese tiempo. Pero él no podría traer a las nenas a Argentina si no tenía un permiso del menor con mi firma, hecho en Paraguay, o sea yo tendría que ir primero. Además de que tendríamos que viajar en avión, asunto muy costoso en esas fechas, solo  podría tomar un vuelo cuando estuviera segura de que Lucas ya no vomitaba más y tenía muy poco tiempo, para tramitar el papel. Y eso sin pensar en los pasajes de las nenas y mi esposo. Los costos eran exorbitantes. Pero igual le pedí a Dios eso.  Yo no oraba por el dinero solo por el objetivo: ver a mis hijas 15 días, en enero. El lunes 24 de diciembre me llaman de Paraguay, los administradores del trabajo de mi esposo. No entendí si me ofrecían un préstamo o era un regalo, solo sé que me preguntaron -¿querés venir?- -¿Lucas puede venir? Porque es muy caro y podemos enviarte le dinero del costo de los pasajes para seguir sosteniéndote allí, vos decidís. Allí estaba en la balanza mi necesidad, o creer que Dios estaba respondiendo mi oración. Si me quedaba y aceptaba el dinero,no habría posibilidades de ver a mis nenas, aunque no tenía el dinero para que ellas viajen después. Empecé a funcionar en pos de mi respuesta. Les dije, -quiero ir-. Me dijeron apúrate y anda a Ezeiza tu avión sale a las 2, eran las 10, tenía los segundos contados. Ezeiza es bastante lejos de La Boca, si uno tiene que ir en bus, y yo no tenía dinero y era 24 de diciembre, tuve que ir hasta la calle Florida para retirar dinero que me enviaban para las tasas y en bus, y llegar a Ezeiza. Solo tomé mi cartera y una pequeña mochila de Lucas con juguetes, no llevamos ropa. Fue el viaje más feliz de mi vida, el más emocionante. Ni mis nenas ni mis suegros sabían que esa tarde llegaríamos a Asunción. Pasamos la noche buena con la familia, y después del feriado solo me quedaba un día para hacer el papeleo, y después volver. El jueves volamos, otra vez, habíamos visto a nuestra familia tres días. Parte del milagro ya estaba hecho, pero cual sería mi sorpresa cuando en el avión de vuelta, Dios terminaría de completar todo mi pedido, pero se los cuento la próxima.

Gracias por compartirlo

Mis libros son de

Atención

Si encuentran alguna explicación médica, es únicamente lo que yo como mamá, en el proceso, entendí.

Nada de lo que esta escrito debe ser usado como referencia de diagnostico o síntoma.

Hoy Lucas esta en remisión, y vive normalmente.