Pido permiso para estar triste

Hoy Lucas y su papá llegaron a Buenos Aires. Mañana empieza el correteo por el hospital. Llegaron bien, me pasé el día mensajeando al celular para saber como estaban. Si estaba bien abrigado, si comió, si tomó el remedio. Así somos las mamas. Su papá un poco desanimado porque viajó sin computadora y sin Ipod.Y tampoco quería viajar. Las horas en la Fundación no pasan.
El viaje no es placentero para nadie. De hecho yo renuncié al asunto. No me quería ir y no me fui. Me estiraban las ganas de compartir unos mates con unas amigas. Pero el miedo fue mas fuerte, o la fobia.
Aunque muchas veces les hablo de mi fe puesta en Dios, estos son los momentos en que tengo miedo.
Fueron ocho meses en los cuales nos fuimos acostumbrando a la vida normal. Sin viajes y sin hospital.
Hasta empezamos a soñar de nuevo, porque desde que esto empezó cada vez que nos levantábamos económicamente de la lona, un viaje más y volvíamos al piso. No soñaba con otra cosa que no sea verlo vivo. Todo mi esfuerzo estaba sobre Lucas.
Terminar de pagar todas las deudas, tener una casa propia o independizarse, para nosotros, son sueños.
Es cierto Dios fue fiel, y en los peores momentos siempre los grandes milagros nos suceden, pero la vida milagrosa, también tiene días normales, donde se lucha por el pan de cada día.
Y conseguimos de alguna manera una estabilidad emocional como familia.
Pero no puedo evitar hoy tener miedo. Yo soy de las que creo que para Jesús nada es imposible. Todo va salir bien. Pero estoy envuelta con piel, como cualquier ser humano original. Y solo pensar en la posibilidad de que nos digan hay que volver a hacer quimio...volver separarnos, o volver a depender de los milagros....

Es maravilloso vivir milagrosamente, pero el precio es tener problemas que solo sean solucionables con milagros.
Por eso hoy les pido permiso para estar triste. 

2 comentarios:

VaneRV dijo...

Sólo nos resta vivir un día a la vez... a mamá le entra el mismo miedo cada dos meses, en su control...

pero tenés permiso de estar triste. desconfiada no. Un abrazo enorme!

Stella Centeno dijo...

En estos momentos me gustaría estar allí para darte un gran abrazo y acompañarte mientras "estás triste"!
Te quiero amiga!

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