Un milagro mas




El otro día les conté que aun debía dinero de los pasajes. Pero mi Padre que sabe todo lo que necesito, también lo sabía. El problema era que volvimos el jueves  dos de setiembre y ya habían pasado diez días. Ya la agencia me pregunto por el dinero. Y bueno unos amigos buena onda me habían prometido ayudarme, con lo cual ya asumí que lo iba a completar pronto. Pensé tal vez con esos aportes y alguna venta de cuadros, listo. Pero no fue así. Mis amigos a pesar de sus buenas intenciones no pudieron .Y ya llegado el viernes me empecé a preocupar. Porque nadie había depositado nada. Yo se que la gente no es la que me cubre los gastos. Nunca lo fue, siempre es Dios. Pero cuando una empieza a desconfiar de la provisión de Dios empieza a pensar terrestre. ¿Y si no vendo nada? ¿Y si no me ayudan?  Como si fuera que de alguna de esas variables dependiera mi suerte. Ya lo dije muchas veces antes, ¿y si tuviera plata de sobra pero los resultados me hubieran salido mal y Lucas estuviera enfermo de nuevo?

Si Dios me está dando lo más difícil, ¿no me daría lo que es más fácil?
Que es más fácil ganar dinero o tener vista, tacto, oído, y poder caminar y hablar  o tener animo, ya que la depresión podría haberme dejado incapacitada para hacer algo por mis propios medios. ¿Cuántas veces tendrá que pasarme para que comprenda que eso que no puedo comprar es lo más importante? ¿Y por ende lo más caro?
Así que le dije a Dios que yo sabía que el tenia el cheque firmado por ahí en su escritorio y si podía mandármelo ya, porque no quería quedar mal con mi amiga.
 El domingo al terminar el servicio de la Iglesia, alguien se me acerco. Ella leyó el blog y conoció nuestra historia. Me pregunto que necesitaba.
Y lo que sigue ya se lo imaginan. Pago toda la deuda. No quiso que la nombre.
Pero ustedes ya saben quien fue.
El que viste de lujo a las Rosas, el que le da comer a los pajaritos que ni siembran ni cosechan.
Una vez más hizo un milagro.
Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!
Lo dijo El.
Para ella y todos los que bendicen a quien necesita ayuda les digo:
Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor;  Dios pagará esas buenas acciones.
Proverbios 19:17

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