Mis zapatos marrones

                        Ayer mientras viajaba en un 37, mi memoria tuvo un golpe de suerte. 
Digo un golpe porque últimamente me está fallando y mucho, jeje.
Me acordé de que tenía unos zapatos marrones, que me encantaban. No sé ni quien me los regaló, porque eso si me acuerdo. Suelo recibir herencias de primas de buen pasar que dejan zapatos muy lindos en buen estado. Pero estos eran especiales, marrones, mis preferidos. Eran sandalias en realidad, con tacos pero con un diseño muy original. Estas sandalias, fueron una de las tantas cosas que perdí. Antes de viajar a Bs AS con Lucas para buscar una esperanza medica, vivíamos en una casa alquilada. Al poco tiempo de que estuviéramos allá, mi esposo y mis tres hijas fueron desalojados, el ya no pudo pagar el alquiler, y se mudaron con mis suegros. Allí no había lugar para todas las cosas de mi casa, así que mi esposo les pidió prestado a unos vecinos un depósito para colocar todo, muebles, ropa, cuadros, y todo lo que se imaginen.  Cuando volvimos, diez meses después, la humedad y los bichitos habían hecho de la suyas. Entre otras cosas no se a donde fueron a parar mis zapatos marrones. Unas carteras, mi video de casamiento, ropa que guardaba de recuerdo de no sé que. Libros, bicicletas, cuadros. Las sillas y otros muebles se pudrieron. Nada era muy lindo todo era viejo, pero bueno era mi casa. Esos cuadernos de primer grado y carpetas de trabajitos de preescolar y jardín…Mis libros de Arte de la facultad. Fotos…en fin.
Cuando conseguimos un nuevo departamento, no podíamos usar esos colchones húmedos porque Lucas recién trasplantado no podía exponerse a ese ambiente. Tire una infinidad de juguetes y peluches que a él le podía hacer mal. Y las almohadas no servían tampoco.
Ayer me preguntaron si Lucas tenia bici, y eso tal vez me hizo acordar de todo lo que perdimos.
Hasta hace como tres meses, en mi casa no había sillas. Jaja, nuestros amigos lo saben bien.
Unas mamas de los ex compañeritos de Lucas, le regalaron un colchón nuevo y almohadas. Y así volvimos a empezar. No quiero que piensen que estoy sufriendo por eso.
Gracias a Dios perdí la memoria, y nunca me acuerdo que perdí realmente.
Debes en cuando me doy cuenta de que había bicicletas y que tenía unas sandalias marrones.
No sé que libros perdí, solo sé que tenía bastantes. Tal vez me duela el video de casamiento y los videos de mis bebes. Pero todo absolutamente todo era material.
Lucas tiene medula nueva, vida, y la posibilidad de subirse a una bicicleta. Eso no se compra.
Estoy inmensamente agradecida, porque no tenemos bicicletas pero tengo tres hijas y un hijo, que tienen la vida y salud para subirse a lo que sea, y disfrutarlo.
No tengo sandalias marrones, pero tengo piernas y pies para correr en alpargatas
No tengo casa pero tengo una familia, que es y serán mi hogar estemos donde estemos.
Se perdió mi video, pero mi matrimonio está mucho mejor  que cuando me case. Y después del dolor y muchas luchas, estamos como adolescentes enamorados.
Tengo tesoros acumulados en el cielo, y a veces Dios me regala algunos tesoros en la tierra también. J Como el premio, como esta notebook desde donde escribo, como mi curso de Web Master de IDT, y como mi trofeo…

Tesoros en el cielo
                No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!
Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.
                                                                                                                                                            Mateo 16













1 comentario:

Mercedes Lird Molinas dijo...

Paseando por tu blog Elda; a un día antes de la noche de navidad; leyendo de a retazos, líneas de fechas en que escribiste y se me pasó leerlas; no pude seguir sin que el espíritu de Dios me ministrara tanto a travez de tus líneas y tu vida. Eres una campeona; eres una mentora para mí, eres una mujer tan completa que ni una cadena de universidades podría darte tanto, como lo que Dios verdaderamente te ha dado. Y las Gracias no solo sean para tí, sino a EL, que nos dá la victoria en nuestras circunstancias mirando tu vida reflejandose en la nuestra; con tu espíritu de luchadora afable y tierna a la vez, nos destellas...
Gracias pr esta labor, no dejes nunca de escribir.... tú me has impulsado tambien a hacerlo.
Te bendigo a tí , a Lucas y a toda tu familia.
Realmente eres una MADRE DE NACIONES!

No, no trabajo…

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