Dormir con los hijos

Lucas Daniel, tenía seis años cuando el diagnostico "cáncer" dio vueltas nuestros corazones y nuestras vidas. 
Arturo y yo comenzamos la lucha contra la enfermedad, lucha que cuento in extenso en el blog. 
Después de mucha quimioterapia, Lucas llegó en junio del 2008 con 7 años a un trasplante de médula. 
El procedimiento lo llevaron a cabo los excelentes especialistas del a Fundación Favaloro en Buenos Aires. 
Este procedimiento muy complejo, tiene como resultado que el niño este mucho tiempo internado en una habitación especial de Terapia Intensiva, llamada de aislamiento ya que queda sin defensas. 
Durante este largo  proceso que llevo la recuperación, yo dormía en la cama de acompañante.
Pero apenas Lucas se empezó a sentir mejor, se bajaba de la cama,(entiéndase que estaba con un catéter implantado para pasarle la medicina por varios tubos)
Y aun con todos los cables se iba a mi sofá cama, y se acostaba al lado mio. Pensé con temor que eso podría hacerle daño.
Pero me puse muy contenta cuando los médicos me dijeron que eso era muy importante para su recuperación. 
El afecto de la mamá o papá, el contacto físico, en un niño con alto riesgo, ayuda en gran manera a su recuperación.
Cuál fue mi sorpresa cuando llego mi esposo desde Paraguay, y le permitieron quedarse en la sala con nosotros, todo el tiempo y aun en las noches. 
Dormíamos sentados con Lucas en medio. Con todos sus cables. Le enfermera era tan humana, que cuando venía a medir la temperatura y los demás signos, ni si quiera dejaba que nos moviéramos, para no despertarlo. La cama de ´´enfermo´´ estaba vacía. 
Recuerdo que el doctor una mañana pasó por nuestra ventana y nos preguntó si eso era la habitación de un enfermo o una fiesta.

Su psicóloga nos dijo que muchos chicos en menores estadios de cáncer, no pudieron salir, porque la depresión les ganó la batalla a sus padres y luego a ellos,Lucas a pesar de la enfermedad tenia ciertas fuerzas afectivas y espirituales que sumaron positiva mente al tratamiento. 

Dormir juntos duró hasta que salió de alta. 

Y se repite las veces que vienen (él o sus hermanas) a mi dormitorio, y no encuentran la puerta cerrada :)



1 comentario:

Paula y Carolina dijo...

Mi Joaco también durmió conmigo desde que le diagnosticaron cáncer hasta que nos dejó con unas dulces palabras. Y hoy, como todos los días me sigo durmiendo con él, pues es a quien le dedico cada noche mis mejores pensamientos esté donde esté.
Hermoso tu blog. Yo también le fui haciendo uno como una forma de expresar la militancia a la vida, también soy maestra y fueron tres años de fiesta.
www.joaquinluciano.blogspot.com
Un beso enorme
Carolina

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