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Mostrando las entradas de enero, 2011

Pasó el susto

Hace unos días me asusté. Encontré visitantes en las cabezas de mis niños. (Piojos, si) hasta a la madre mas dedicada se les aparecen estas pestes. Corrí al Mercado 4 (Si quieren conocer el Mercado 4, un lugar muy tradicional de Asunción, que no deberían dejar de conocer si alguna vez vienen al Paraguay) Me fui  a buscar un desconocido "ungüento de soldado" que vino recomendado de mi abuela. El bendito ungüento es infalible. Me costó un Perú encontrarlo porque ya casi no se fabrica. No es veneno, es vaselina con no se que, que impide que los piojos puedan picar porque patinan y no pueden poner sus huevos porque la grasa no les permite que se peguen,  Eliminó los visitors de una. Ah sí, me pase la semana lavando, revisando, y peinando dementemente cuatro cabezas. Pero eso no fue lo que me asustó. No. Los piojos no son ningún drama. Solo dan mucho trabajo. Mientras peinaba a Lucas, le dije (era mas practico) si podía cortarle el pelo bien cortito. Y me dijo ni loco, mejor los …

Mama de 4

Les cuento que mi taller de pintura arrancó con unas alumnas tan especiales, que hacen que la mañana se convierta en una reunión de amigas donde compartimos de todo y de paso nos relajamos pintando. En la casa de Amparo, que me cedió su hogar para realizar mi taller. Es que nosotros somos una familia “muy acomodada”. (Entramos 6 en un pequeño departamento), y no me da el espacio para trabajar. Salimos muy temprano, (sí, me llevo conmigo a mis 4 hijos), y la poco amable línea 15 de ómnibus, nos lleva en unos 20 minutos de viaje a la casa de mi amiga.
Estas líneas de colectivo de Asunción, todavía conservan ese aparato medieval anti-niños, anti-embarazada, anti tercera edad, anti discapacidad. El aparato ese, se llama molinete. Y no le permite subir a nadie que no tenga un óptimo estado físico. Los niños que aun no pagan boleto, deben agacharse y pasar por debajo. No sé cuantas veces escuché en el noticiero y leí en el diario que ese aparato estaba prohibido. Pero acá la ley a vec…

Sin palabras

Estuve en silencio porque me quede sin palabras.
Que alguien como yo, que necesita escribir para que alguien la escuche, porque poca gente sabe “oir”, se quede sin palabras, es grave.
Cuando la mayoría en este submundo privilegiado del  Social Media, de la competencia, de la tolerancia intolerante, de la igualdad desigual,  entres los que tienen muchos fans muchos seguidores, de los que “influencian” de los que “impactan” de los que son líderes.
Bla bla. O sea de los que de una u otra forma demuestran tener “poder, sobre otros”.
Y de alguna manera lo veo en ámbitos que parecieran diferentes. Entre los “sabelotodo” de este mundo del Internet, hasta los sabelotodo del liderazgo. Lo lamento si te sentís aludido, pero si es así, a vos te hablo.
En esta lucha que si es real. En esta lucha que la semana pasada me dejó muy golpeada por la pérdida de alguien importante. Estas palabras de dolor me dejaron sin mensajes:
-Elda: porque a mi Dios no me escucho, que me faltó, que no hice-
Pregunta …

La Hamaca

Hoy de 12:00 a 15:00 hora paraguaya, escuchen el programa La Hamaca que conduce mi amiga querida Paola Martinez, podrán ganarse una Beca para estudiar conmigo pintura!!
Click acá y se van para la radio!!

Y aca el Fan page de "La Hamaca" para anotarse!!

Pronto un viaje de control así que, ¡a trabajar!

Para ver mas trabajos míos hace clik aqui

2011

Comenzó  el 2011. Sin grandes fiestas. Pasamos Navidad en mi casa, con una comida sencilla. Pudimos ir dos veces a Rakiura, que para los chicos fue lo máximo. Para nosotros fue un lujo, no solemos ir a ningún balneario y hasta ahora desde que Lucas se enfermó no habíamos podido salir así, y de eso ya hace cuatro años.  Casi no me metí al agua porque no me animaba a ponerme un traje de baño.  Ya los años y los embarazos no vinieron solos, y encima esta computadora que me mantiene sentada mas de lo acostumbrado, bueh. Pero era tan lindo ver  a los chicos en la pileta que no aguanté. Solo recordé ese enero en que Lucas y yo teníamos que soportar (el mas que yo) la sala de Hospital de Dia, y las ocho horas de quimioterapia. Cuando ni sabíamos que era época de verano, y que los demás tomaban sol o cosa alguna parecida. Nuestra única meta era sobrevivir. Y miraba las olas artificiales, pero olas al fin y a mi marido jugar en el agua con los chicos y a Lucas sacar hasta la última gota de su e…