2011

Comenzó  el 2011.
                Sin grandes fiestas. Pasamos Navidad en mi casa, con una comida sencilla. Pudimos ir dos veces a Rakiura, que para los chicos fue lo máximo. Para nosotros fue un lujo, no solemos ir a ningún balneario y hasta ahora desde que Lucas se enfermó no habíamos podido salir así, y de eso ya hace cuatro años.  Casi no me metí al agua porque no me animaba a ponerme un traje de baño.  Ya los años y los embarazos no vinieron solos, y encima esta computadora que me mantiene sentada mas de lo acostumbrado, bueh. Pero era tan lindo ver  a los chicos en la pileta que no aguanté. Solo recordé ese enero en que Lucas y yo teníamos que soportar (el mas que yo) la sala de Hospital de Dia, y las ocho horas de quimioterapia. Cuando ni sabíamos que era época de verano, y que los demás tomaban sol o cosa alguna parecida. Nuestra única meta era sobrevivir. Y miraba las olas artificiales, pero olas al fin y a mi marido jugar en el agua con los chicos y a Lucas sacar hasta la última gota de su energía y créanme, es mucha, para aprovechar cada momento en el agua. Nunca habíamos estado en un lugar tan lindo.
Así que pensé, y para cuando la vida Elda? Así que me puse la malla y ahí estuve. Que bien la pasamos. Todos y cada uno de nosotros, las nenas, la que ya no es tan nena, todos lo disfrutamos al máximo. Cada vez quedan más lejos las secuelas, de a poco vamos ordenando sentimientos, y lo digo por mí misma más que por otros. Tendrían que ver correr a Lucas que supuestamente tiene un pulmón con 40% de funcionamiento. Ni se lo imaginan.
Hay cosas difíciles de cambiar aun. Pero se algo: ya empecé. Y todo lo que les conté es parte de una promesa de Dios para mí y para el que quiera creerla y hacerla suya.
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús
Filipenses 1:6
Si Dios comenzó una Buena obra la va completar. Pero no de un dia para el otro. Un cambio implica cambio de hábitos.
No para obtener vida eterna porque esa no la conseguimos más que por regalo. No por santos. Si no para sacarle más provecho a esta vida de la tierra.
Además de pasear, compartimos del milagro de ver a un amiguito que esta ganándole al cáncer dia tras dia. Y cuando le duele algo, oramos. El otro dia sucedió para mí un milagro. El estaba con dolor de panza. Y nos llamo su papa, y nos pusimos a orar por el mi esposo, mi hija y yo. Y saben? el dolor pasó. Ni hizo falta usar morfina. Porque habíamos leído una hora antes esto:
Además les digo que si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.  Mateo 18
No sé si lo creen o no. Yo prefiero creer como un niño, como ese niño que hoy cree que los reyes magos están repartiendo regalos toda la noche. Yo creo que Jesús si reparte milagros todos los días. Acá los Reyes no van a llegar hoy. Pero tal vez lleguen el domingo o la otra semana. Mis niños saben que a veces no se puede. Están entrenados para esperar. Y nosotros también. Y no es falta de fantasía, es que no se dio como muchas otras cosas que tampoco nos sacan la alegría de estar juntos y vivos.

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