Control

Nos instalamos en la habitación 117. Lucas dice que ya estuvo en esta. Tanto así que se conoce la maña que tiene la cerradura de la puerta. Nos recibió Marcela la coordinadora de pacientes. Nos hizo sentir como si estuviéramos llegando a un hotel 5 estrellas y fuésemos habitues de la casa. Cuando subimos al tercer al comedor nos vio Julián el encargado y las señoras que ayudan en la cocina. De una me acorde del nombre de la otra no. Esas "trampas" "ayuda" de la memoria. Nos trataron muy bien. Sirvieron canelones riquísimos. Y mientras me sentaba miraba llegar a las otras familias. Cada una con sus historias. Mientras le sirvo le voy aclarando a Lucas que no tenemos plata así que tiene que comer lo que se sirve en la Fundación (gratis) o nada. Cuando hay le compró Paty. Pero ahora andamos justo. Y no os podemos quejar. La comida que siempre se sirvió en la FATH es buena y sana. Miro a dos mamás paraguayas. Una hace dos años que vive acá. Son de Caaguazu. El interior del Paraguay. Acá la atendieron gratis en el Garraham y la Fundación las sostuvo con hospedaje comida contención. Hagan la cuenta. Cuanto le costo al Gobierno Argentino la afección de Nancy. Y cuanto le costo al Paraguay. Después de comer fuimos a comprar monedas al banco. Para los buses. Y a la tarde fuimos a ver a Meche al Favaloro. Hacia dos años que no entraba alli. Corrimos por la escalera al 5to piso. En la misma pieza de aislamiento donde estuvimos debatiendonos entre la vida y la muerte. Hoy la recorremos saludando doctores que no pueden disimular su asombro al ver al melenudo e inquieto Lucas. Vimos a Meche. La encontré bien. Fortalecida. Con mucha fe. Le dejamos un regalito para Marcos. Y salimos. Ja. Hay un kiosco a la vuelta sobre Solís. Ahí hay unos panchos con fritas que Lucas come cada vez que pasamos por acá. Pero nos olvidamos que no teníamos plata. Nos reímos y nos tomamos el 168 a la Boca y merendamos en la fundación. Vimos los Simpson. Y se fue el día. La cena unos fideos con túco excelentes. Lucas casi se me duerme en el plato. El día comenzó a las cuatro de la mañana para salir de viaje. Ya no dábamos más.

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