En sus manos

Pero yo Señor en ti confío y digo:
Tú eres mi Dios
Mi vida entera está en tus manos
Salmo 31:14-15

Es febrero.  Cuenta regresiva para que empiecen las clases. Deberíamos haber viajado para un control a Buenos Aires pero todavía no podemos.
Pero aprendí algo, que ya está bien ejercitado en mí: cuando uno le entrega al Señor todo, esperar por una respuesta no es más que estar recibiendo una respuesta.  
O sea, yo sé, que si se tarda en llegar el pasaje o el viatico es porque Dios quiere que todavía nos quedemos por acá. Y él sabe exactamente en qué momento vamos a viajar. Ninguna situación está manipulando mi vida, es solo la Soberanía de Dios.
Otra cosa que aprendí es que no todo lo que Dios hace o deja de hacer lo voy  a entender. Nuestros hijos no entienden porque hay que hacernos caso cuando les ponemos límites.
Pero saben que si se los ponemos es porque los amamos y algo sabemos nosotros de la vida que ellos no saben.
Bajo esa certeza el Supremo Amor de Dios como un Padre de esos  que aman y cuidan a sus hijos, respiro tranquila porque sé que alguna cosa esta pasando.
Y es uno de los sentimientos más lindos ver como Dios me sorprende, como me sorprendió siempre.
Fuimos a hacer el permiso del Menor para viajar, y en este país los permisos se dan por seis meses como máximo. Ya la Jueza nos solía dar un permiso de un año, que era especial, pero como viajamos mucho y aun quedan muchos viajes, nos animamos a pedirle si podía prolongar el permiso. Nos dieron un permiso de seis años!. Puede que no sea un gran milagro. Pero para mí es un mensajito desde arriba,
 -Hola, acá estoy, todavía haciendo cosas extraordinarias por ustedes- No dejen de confiar en mí.
El domingo el mensaje que escuche en la iglesia fue muy importante para mí. Porque estaba un poco (muy) desanimada. Hace bien ir a la iglesia porque allí me refrescan la memoria. 
En el Libro de Hebreos 3:14 dice:
Pues, si somos fieles hasta el fin confiando en Dios con la misma firmeza  que teníamos la principio cuando creíamos en el, tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo.
Traducción según  Elda: Confíá como siempre!
Ayer recibí un regalo. Que uno ¡dos! Tres! Ja
Una amiga me regalo un libro de reflexiones diarias. Mírenlo, se los recomiendo. Palabras sencillas y reflexiones de una mujer que con sus luchas comunes vive protegida por el Dios que no deja afuera a nadie.
Ayer otra amiga me llamo y almorzamos juntas. A que no saben que regalo me tenía preparado?  Ahí envueltas en un lindo papel de color rosado, DOS Biblias, una súper elegante para llevar en mi cartera y otra de una versión diferente. Para que pueda leer dos versiones.  Si, una Biblia de papel. No solo de web vivirá el hombre. Ja. También leo en el bus.  
Y el otro regalo que recibimos  fue maravilloso. Lucas recibió una beca completa para el colegio. Un excelente Colegio Cristiano, que yo anhelaba para el pero no tengo todavía los recursos para pagar la mensualidad. Estamos felices. Muy felices. (y cuando digo todavía, significa que creo que voy a  tenerlos)
Pero no me conformo. Sé que hay más. Sé que Dios tiene más cosas para decirme, para darme y para enseñarme. Ese es mi mayor tesoro y mi mayor riqueza. Mientras él me siga hablando mientras lo tenga conmigo, lo demás es fácil. Porque mi vida está en sus manos.

2 comentarios:

Faith dijo...

Admiro mucho tu fé. De verdad que si.... Sigue confiando, todo irá bien!

Claudia dijo...

GRACIAS... No puedo decir más

No, no trabajo…

               Hace unas semanas empecé a hacer usufructo de uno de los premios más importantes y más difíciles de usar que recibí. Estoy es...