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Gracias Manté

Esta semana que hoy termina, inició con el mensaje de texto desde el celular de Nancy. 
Desde la última vez que se fueron a control al Hospital Garraham, Bs. As;  no habían regresado  por falta de dinero para pasajes. Las clases comenzaron y Nancy necesitaba volver. Pero un sueldo de 400 mil guaraníes, (100 dólares) no alcanza para vivir entre dos personas, ir a la escuela y un pequeño detalle: el cáncer.
Me gustaría solo estar inventando esta historia pero es real, absolutamente innegable. Por eso desde el sábado me empeñe en encontrar ayuda para ellas. Por una simple razón: yo sé cómo se siente estar así. Yo estuve allá. Ya vivimos eso.  La fundación puede ser un  lugar cómodo, pero no es tu casa. Los días pasan vacios y el dinero se va como agua entre las manos. Facunda, su madre no puede trabajar. No sé si hace falta esa explicación. Quien tiene un enfermo de cáncer a quien cuidar, difícilmente conserve su trabajo. Y el domingo no tuve mucha respuesta, pero el lunes este pizzero de corazón único KureDumas escuchó mi trinar en Twitter, y me ayudó a difundir el pedido solidario. Mientras la coordinadora de pacientes me volvía a escribir para pedirme una mano, porque ellos llamaron y pidieron ayuda al consulado paraguayo en Argentina pero hacia más de una semana que llamaban y llamaban y no había respuesta. Yo también lo viví y sé que en el consulado paraguayo solo dicen “no hay rubro”.
Entre el martes y el miércoles se comunicaron conmigo @noelianochecita quien tenía algún conocido en la DINATRAN  y en el GTalk otra Noelia amiga del blog, que trabaja en Nuestra Señora de la Asuncion, conocida empresa de transporte. Ambas me daban esperanzas  mientras por el TL ya había respuestas, -yo pongo 100 mil-, -yo  50-, y en  Facebook  Paky, una amiga que su corazón no entra en su cuerpo (es muy petisa) ponía otro tanto…
El jueves después de la intervención de Christian, Martin, ambas Noelias, y otros seguidores de @KureDumas,  Facunda y Nancy llegaron a Caaguazú. La empresa Nuestra Señora de  la Asuncion les dio pasajes como gentileza desde la terminal de ómnibus de Asunción a su ciudad. Desde ahí me llamó Facunda para darme las gracias que ahora les traigo al blog para extenderla a los verdaderos héroes: ustedes.
Me sorprendieron dos cosas, una de ellas fue Vanesa una compañera de la escuela a quien vi por última vez en tercer grado, cuando ambas teníamos  8 años, y ella y su hermana melliza Paola, se cambiaron de turno, con lo cual dejé de verlas, vive en Moreno, muy lejos, donde yo pasé mi infancia. Ella me ofreció su ayuda, -no es mucho- me dijo, -pero quiero ayudar-. Los sentimientos llegan tan pero tan lejos… Su actitud abrió una posibilidad más que yo no me esperaba: si alguien quiere ayudar desde Argentina, ya cuento con la cuenta bancaria donde poder depositar dinero que unos amigos míos llevarán a destino en la Fundación.
También la mamá de una compañerita de jardín de mi nena leyó en Facebook mi pedido y de la misma manera recaudó algo entre sus familiares y amigos y se acerco al “chiquero” (le decimos de cariño así al restaurante de Kuré (chancho en guaraní); y dejó su aporte.
El 5 de setiembre Nancy tiene que estar nuevamente en el Hospital Garraham, y seguro Dios seguirá trayendo más corazones desde los confines del espacio y el tiempo para ayudarlas. Esta vez quiero comprarles pasajes ida y vuelta para que no les vuelva a suceder lo mismo.
Imagínense Dios trayendo gente hasta de mi pasado, para volcarse a mi locura.
A Rocío (leucemia) también  le entregué el lunes una ayuda de aproximadamente 180 dólares que no tengo la menor idea de quien lo donó. Era para pasajes pero Rocío ya no puede viajar, su piel no está en condiciones de aguantar un viaje, así que ya se trata acá en IPS, pero seguro fue muy poco para todo lo que ella y su familia necesitaban.
Solo quiero que entiendan que si hago lo que hago y les pido ayuda, es porque quien vio a La Dama de Alba mirando por la rendija, esperando entrar en cualquier momento para llevarse lo más preciado de uno, nunca más es igual.
Y al mismo tiempo quien vio a Aquel que la venció, y lo miró a los ojos y escuchó su voz, tampoco nunca más será igual. Aunque a veces se pasee en burro, yo sé que Él es el Rey, y me acompaña.

Los humildes verán a su Dios en acción y se pondrán contentos;
   que todos los que buscan la ayuda de Dios reciban ánimo.
 Pues el Señor oye el clamor de los necesitados;
   no desprecia a su pueblo encarcelado.
Salmo 69:32-33

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