Sabino Montanaro y Osama Bin Laden

Es muy osado de mi parte hablar del tema. 
Les explico quien fue Sabino Montanaro, porque no es tan famoso como el otro.
Quizás el esté en la lista de los hombres más viles de este planeta. En esa lista que imagino encabezan Hitler y estarán en primera fila Osama Bin Laden , Galtieri, Videla y otros. Gente que sin ningún tipo de sangre en las venas torturó, mató, violó derechos humanos y dejó  familias destrozadas por la muerte, el miedo y demás calamidades.El título se debe a que ayer falleció Montanaro, y hoy es setiembre 11, día en que Bin Laden pasó a la lista del los hombres viles más famosos de este planeta.

Lo osado va ser que intente explicarles dos tipos de justicia.
La justicia “humana”, esta que deja pasar el elefante y filtra el mosquito.
Esta justicia, representada por la ciega e imparcial mujer con la balanza, y que no funciona en la mayoría de los casos. Ni en Latinoamérica ni en el país más justo del mundo. Esta justicia que mete a ladrones a la cárcel y los devuelve a la sociedad después de unos años con un post grado en delincuencia. Entran ladrones de gallinas y salen asesinos y violadores.
Esta justicia que permitió que Galtieri muera en su casa, y que Montanaro no sea juzgado. Videla tal vez tuvo cadena perpetua,  pero eso no devolvió a las víctimas las vidas ni la paz. Para hacer corto el asunto, les dejo el link así ven ustedes que Sabino Montanaro fue un torturador más de la época de la dictadura stronista. 
A esa justicia Dios la llamó trapo de inmundicia.
Dice el Profeta Isaías en la Biblia:
"Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento"
Trapo de inmundicia: toallas para la menstruación, en el hebreo literal.
Ahora quiero hablarles de la “otra justicia”
Saulo era un asesino perseguidor de cristianos. Él, según cuenta la Biblia, apedreaba cristianos.
Junto a la  cruz donde fue juzgado Jesús, (por hablar en contra de la religión de los fariseos), moría un ladrón, un sinvergüenza que merecía morir allí. Eso sí que era justicia. Que se muera y sufra, supongo que pensaba la gente que había sido afectada por la mala vida de este tipo. Imagino a la esposa del hombre que murió en uno de sus asaltos, y a los huérfanos festejando que la justicia había llegado al fin, cuando el reo moría de asfixia en la cruz y cuando un soldado romano le rompía las piernas, para que muera más rápido. Y vuelvo al presente y trato (sé que no puedo) de meterme en el alma de las personas a las que Montanaro hizo sufrir horrores y no vieron “justicia”.
Lamento comunicarles que el asesino de cristianos: Saulo de Tarso, después se cambia de nombre y se llama San Pablo.
Lamento comunicarles que el ladrón, recibió el perdón de nada más y nada menos que de la boca de Dios, ahí en su último suspiro. Y lo más cercano a nosotros es que también sé, que Montanaro conoció ese perdón, y que probablemente Dios lo haya perdonado.
Esa justicia tampoco es justa. Dios garantiza ese perdón a cualquier persona que crea que Jesús pagó el precio del perdón. No importa la magnitud del pecado. No sé donde está Sabino Montanaro. Si se arrepintió por qué no vino a pagar su deuda con la justicia y predicó en la cárcel, no sé. Pero si pidió perdón señoras y señores está garantizada su salvación. No pagó en la tierra porque la justicia humana no funciona. Y no pagará en la eternidad porque la misericordia y el perdón de Dios no tienen límites. Espero no herir los sentimientos de nadie pero era mi obligación explicarles la magnitud del perdón de Dios. Si no te arrepentís te vas al infierno por poca cosa, y si te arrepentís Dios te perdona aun el genocidio y la tortura.
Y sí, esta es la justicia de Dios.


Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
    Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
    El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
     Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
     Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.





1 comentario:

JB dijo...

La verdad, asi mismo es. No podriamos comprender como Dios obra, pero se que esa mismoa misericordia que le toco al ladron, estando en la cruz junto a Jesus, Jesus le dijo HOY mismo estaras conmigo en el paraiso.
Nunca pasa una mañana de Pascua sin que se reviva ávidamente la experiencia del ladrón en la cruz y la seguridad de Jesús de que estaría con él en el paraíso ese mismo día."Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23: 42, 43).

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