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Mardoqueo

De entre todas las historias que  leí y escuché, la de la reina Esther es la que recuerdo con mas fuerza y desde mas pequeña. Parece que aun escucho la voz de mi maestra Rosalía de la  “escuelita dominical” (que como detalle jocoso les cuento que era los sábados), pidiéndome que me calle cuando preguntaba a la clase si conocían la historia de Esther. Se me quedó grabada como con cinceles en el alma. Pero hace días me di cuenta que mi principal admiración no era hacia la reina si no hacia su primo Mardoqueo. Para los que no conocen la historia se las resumo brevemente. Pero les advierto que resumir el libro de Esther es como resumir Rayuela de Cortázar. Se lo pierden. Mejor si lo leen y es mejor aun si leen además algún libro basado en el libro pero no se pierdan ese relato.  Esther era huérfana y un primo la crió. Persia había conquistado al pueblo de los judíos, y ella fue secuestrada para ser una de las mujeres del harén de Jerges I o Asuero como lo llama la biblia, Rey de Persia. Un día el rey la elige entre todas las mujeres como reina y Mardoqueo a quien  en el relato se describe como un hombre muy espiritual y humilde, le aconseja que no revele su nacionalidad para protegerse.  Más tarde el malo de la historia planea matar a Mardoqueo y a todo su linaje sin saber que la Reina también era judía. Los planes de Aman “el malo de la película” salen mal y termina siendo ejecutado en la propia horca que el mismo preparó para el judío.

Amán también añadió: «¡Y eso no es todo! La reina Ester nos invitó exclusivamente al rey y a mí a un banquete que preparó para nosotros. ¡Y me invitó a cenar mañana nuevamente con ella y con el rey! Sin embargo, todo eso no vale nada mientras vea al judío Mardoqueo sentado allí, a la puerta del palacio». Entonces Zeres, la esposa de Amán, y todos sus amigos sugirieron: «Levanta un poste afilado que mida veintidós metros y medio de altura y, mañana por la mañana, pídele al rey que atraviese a Mardoqueo en el poste. Después de eso, podrás seguir alegremente tu camino al banquete con el rey». A Amán le gustó la idea, y ordenó que colocaran el poste.                                                                                                                                            Libro de Esther 

Yo admiro a Mardoqueo por su perfil bajo, porque se nota que sus intenciones eran puras: honrar a su Dios y no usar su recurso de padre adoptivo de la reina para llegar al poder. Y cuando Aman planea su muerte él ni se da por enterado. Solo confía en Dios y cuando tiene que actuar para defender a su pueblo e incluso la vida del rey actúa sabiamente, pero nunca con el propósito de auto enaltecerse. Pero ocurre que esa es la clase de gente que a Dios le gusta dar honra visible delante de la sociedad.

Entonces Amán tomó el manto y se lo puso a Mardoqueo, lo hizo montar el caballo del rey, y lo paseó por la plaza de la ciudad, gritando: «¡Esto es lo que el rey hace a quien él quiere honrar!». Después Mardoqueo regresó a la puerta del palacio, mientras que Amán se apresuró a volver a su casa desalentado y totalmente humillado    Esther 6:11  

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