Pintando

Hibisco para Gaby, hace un montón que lo estoy pintando...

Mientras pintamos les cuento, (si pintamos, porque mis hijos cuando me ven pintar piden pintura y pinceles  y bueh ¿cómo decirles que no?)...
Volví a mi viejo amor por eso hoy mi casa huele a oleos y aguarrás. A los niños les doy acrílicos.
En casa o plancho y ordeno, o pinto. Y la respuesta es obvia. La ropa planchada y la casa ordenada no se pueden vender, así que esperarán su turno.
Las palabras de unas oportunas nuevas amigas me hicieron ver que después de recuperar mi cerebro del desesperado año 2011 en el que la facultad no me dejó tocar un pincel, era tiempo de volver a creer que puedo fortalecer mi economía vendiendo cuadros. Así que puse manos a la obra.
Además estoy a punto de concretar un proyecto que tenía en el tintero hace meses. Quería hacer un “Museo de la Fe”, donde contar otros milagros, otras cosas sorprendentes que hace Dios con otras personas. Y ya está por ser realidad, en unos días saldrá a luz. El milagro con Lucas, me hizo pensar que hay un montón de gente que tiene historias que  compartir que ayudarían mucho a los que hoy están luchando con algo que parece imposible. Para cambiar el pensamiento de “no se puede”,  ver que otro pudo, ayuda. Quiero agradecer a los que me escriben, gracias por compartir conmigo lo que les pasa, valoro y respeto mucho esas luchas.

El cuadro que pintó Lucas 

El cuadro de Ana, que fue el regalo de cumple de su amiga Lisandri


Otro hibisco en proceso

1 comentario:

Faith Sunflower dijo...

Bello el hibisco! Tienes un talento inmenso! Parece que tus hijos lo han heredado. Es muy bonito pintar, a mi hijo le encanta! Es tan relajante, verdad?

No, no trabajo…

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