Un viaje más

Muchos dicen: «¿Quién nos mostrará tiempos mejores?». 
Haz que tu rostro nos sonría, oh Señor. 
Me has dado más alegría que los que tienen cosechas abundantes de grano y de vino nuevo. 
En paz me acostaré y dormiré,  porque sólo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo.

                La Biblia... en un salmo


El martes 31 de enero viajamos a Buenos Aires porque estaba pendiente retirar unos resultados de endocrinología, y consultar. Controles para saber si el tratamiento de quimioterapia no había afectado en algo a las hormonas de Lucas. Fue un viaje atípico, comenzó con la demora de la salida del vuelo con lo cual nos quedamos esperando en el aeropuerto durante tres horas.


Como la consulta era al día siguiente, no afectó mas que a mi presupuesto. Esas tres horas dentro de la zona de embarque le dieron hambre a Lucas, y ahí todo es más caro. La espera se hizo mayor y el aburrimiento nos dio sueño. En cuatro años de volar seguido nunca me pasó así que no puedo quejarme prefiero un atraso a un accidente, si el avión no está en condiciones mejor no volar.  TAM se caracteriza por dar un buen servicio y no me pagan nada por decir esto es la pura verdad.
Lucas si sabe como solucionar problemas de viajes aburridos y se llevo un trompo que pensé que se lo iban a sacar en el aeropuerto pero no fue así, los guardias lo dejaron pasar sin problemas. El susodicho juguete es nada mas y nada menos que el motor de una impresora al que él, le dio un mejor uso. 

Llegamos,enseguida recordé mi mala relación cliente-empresa con Personal Argentina. Hace cuatro años que lo intento, pero creo que lo nuestro llego a su fin. Antes de salir de Paraguay le consulte al CM de Twitter si mi número correspondía si aun era mío y si podría cargarle crédito para hacerlo funcionar. Entiendo que como no lo uso muy seguido, podría haberse vendido o estar sin señal. El administrador de la red social en cuestión pidió mis datos y me dijo que estaba en proceso de activación que con cargarle saldo ya podría usarlo. Llegue a Aeroparque y me acerqué a este puesto de Personal que por la pinta parece ser serio y oficial. Cargue 30 $ (eso es mucho)  con la esperanza de tener internet y crédito doble como rezaba la promoción con bombos y platillos.
Jamás funciono mi chip. Entonces me dirigí con maleta en mano a Corrientes y Florida (central de Personal)  para recuperar mi número, mi comunicación y mis 30 pesos. Perdí dos horas de mi vida, mi plata y las esperanzas de estar comunicada una vez más. Todo esto con Lucas a cuesta. El chico de “atención al cliente” no me supo dar ninguna explicación. Solo que mi numero ya hacía rato pertenecía a otra persona, que no sabía cómo funcionaba la atención al cliente en  las redes sociales de Personal que era otro departamento, y que mi factura de recarga de saldo era trucha (falsa) y que no se registró la carga ni siquiera al nuevo dueño de mi número. En resumen: me robaron.  Me tranquilizó escuchar las quejas de otras personas con el servicio de dicha empresa que eran mucho peores, lo mío no era nada. Salimos de ahí sin penas ni glorias, compre una tarjeta (nunca más uso carga virtual en Buenos Aires) y le cargue al número de mi marido y seguí con mi travesía hacia la fundación. 
Caripela de cansancio post-viaje 
Allí nos recibieron como siempre con una sonrisa Julián  el encargado y Romina la asistente social un amor de persona, que me contó la situación de algunos paraguayos más que están allí viviendo. Conocí a Belén una niña de Capiatá que hace tres meses que no puede volver porque está haciendo quimioterapia. Su mamá mientras ayudaba en la cocina me contaba su odisea acá y allá y enumeraba las conocidas diferencias, si las comparaciones son odiosas pero son muchas verdades que por más que se callen existen. Descansamos y al día siguiente fuimos al hospital. Lucas y otros niños esperando su turno si que saben acomodarse para esperar... 









Fue la primera vez que salimos del Gutiérrez sin pisar Onco, era un control de endocrinología y por alguna extraña razón no queremos ni pasar frente a la unidad de Onco si no es necesario.  Después de consultar y recibir un alegre “todo normal, vengan en seis meses” nos fuimos a Fundación Flexer.  Yo no quería ir, pero Lucas adora la fundación y sobre todo esa bolsa que suele traer herramientas y regalos para no volver con las manos vacías. Jugó al Wi, retiro la bolsa y volvimos a la Fundación Argentina de Trasplante Hepático en La Boca. 
Este viaje me dio la alegría de reencontrarme con ex compañeras de colegio a las no veía hace muchos años y acá también les dejo la foto. la ultima vez que las vi en el aula del Molina Campos, en Moreno eramos adolescentes, ahora nos encontrábamos como mujeres, madres, esposas y mil cosas mas. 
En mi travesía, no falto el milagro que me mostró y recordó el cuidado de Dios sobre nosotros. Cuando me iba al reencuentro con mis compañeras se me cayo en la plaza de Moron la billetera. Un héroe de los que quedan pocos, la levanto y me siguió para devolvérmela. Si esos documentos se me perdían no hubiera podido regresar a Paraguay quien sabe hasta cuando. 
Resumo el viaje contándoles que perdimos el vuelo de regreso  (yo siempre pensé que nunca me iba pasar) y tuve que ir de emergencia a dormir en lo que un matrimonio que son una bendición para nosotros, así que no fue tan terrible. Tome mate con mi amiga Stella y al día siguiente volamos y por cierto, gracias TAM por no cobrarme ninguna multa. Todo esto se resume en una sola cosa, nosotros planificamos pero Dios decide, y al final tanto barullo para decir que todo sigue bien, Lucas sigue sano y yo sigo intentado cumplir con el propósito final de dejarles a ustedes mis queridos lectores siempre buenas noticias.



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