Matias

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.


Les confieso que la semana pasada pensé alejarme de todo esto de buscar ayuda para la gente que tiene algún familiar con cáncer. Estaba muy desanimada. A veces cuesta mucho conseguir ayuda. Cuesta mucho que la gente que no pasó por esto tenga conciencia de lo difícil que es. Y no los culpo. Antes de que me dijeran “tu hijo tiene cáncer” yo no tenía conciencia de que hubiera familias que tuvieran un niño enfermo. No conocía las necesidades de ellos, nunca vi en la iglesia un niño peladito. No sabía que un niño en tratamiento de quimioterapia no puede ir a la iglesia, ni a la escuela  ni a ningún lado. Pero lo viví y no puedo dejar de pensar en los que necesitan ayuda porque yo la recibí y la sigo recibiendo. 
Entonces recibí dos llamadas, una de una señora de apellido Marín que no me volvió a llamar y como no anoté el numero no sé cómo encontrarlas.  Su nieta tiene Leucemia. Ojala vuelva a llamarme. La otra fue la llamada de una amiga, Ana Soler que también fue de gran apoyo cuando yo estaba llegando a Buenos Aires con Lucas enfermo, peladito y sin fuerzas y no tenia donde hospedarme. Esta vez Ana me llamaba para pedirme que ayude a la amiga de una amiga. Como es  característico de Ana a los quince minutos ya estaba yendo a mi casa, y me avisaba que venía (ella nunca pierde tiempo). Durante el transcurso del día pude hablar con la mamá de Matías, (seis añitos y cáncer en los huesos). A la noche vino con el papá y le hablo mi esposo. Con el corazón en la mano les explicamos que era vital que lo lleven, que no iba ser fácil nada. Les explicamos que una situación así, no es la ideal y nada va ser “normal” desde ahora. Pero tenían que remangarse y mojar la camiseta, confiar en Dios y no perder el tiempo. Horas después pasaban a buscarme (4 de la madrugada) y a las 8 de la mañana,  la familia de Matías y yo, ya estábamos volando para Bs As. 
Matias en la pecera
Hablaron con la doctora Gabriela, en el Gutiérrez, y marcaron consulta para el lunes, fuimos a la Fundación Flexer y, Dios les dio la posibilidad de que se puedan hospedar en la Fundación Argentina de Trasplante Hepático. Digo Dios porque creo que fue un milagro. También fue un milagro los pasajes, una persona de muy buen corazón los ayudo con todo.  En la fundación mientras ellos descansaban ya en su habitación, Mónica (quien se encarga de mantener impecable el primer piso de la fundación), me sirvió el café más renovador de fuerzas que he tomado en años.


Porque me di cuenta que eran las 5 de la tarde y yo no había comido nada. (no se preocupen, si vieron alguna foto mía sabrán que de desnutrición no voy a morir, tengo reserva para rato) Amables como siempre vi a Anita, la recepcionista y a Lucia la maestra de Lucas de la escuela domiciliaria N: 2 San Blas. Además saludé a algunos pacientes, como Liliana de Caacupé, mamá de Marcelito, que hace tres años está en remisión de un cáncer en la cabeza y ya solo van para control. 
Monica, yo, Anita y Lucia 
Con la misión cumplida llegaron las siete de la tarde y un remisero ya estaba listo para llevarme al aeropuerto de nuevo.
A la 1 de la mañana estaba de nuevo en mi casa. Y recordé que dije que no iba más a preocuparme por los demás ni ayudar a nadie. Dios seguro me miraba y se reía. Me acordé de una canción de Rescate “Como decirte que no” …..¿Como le iba decir que no a Jesús?

Me contaste la verdad
Cuando yo no la tenía
Me dijiste libertad
Y echate a volar

Aprender a caminar
y a curarme las heridas
Aprender a perdonar
y buscar la paz

Y algo en ti siempre me asombra
Como una buena canción
en mis luces y en mis sombras
¿Cómo decirte que no?
¿Cuando este amor es más fuerte que yo?

CORO:
¿Cómo decirte que no?
Si por tu amor yo canto
¿Cómo decirte que no?
Cuando te quiero tanto

Una de las cosas que mas me pesó fue que mi nena de 5 años cuando escucho que me iba, se largo a llorar, y me dijo -no quiero que te vayas a Argentina, quien me va llevar al colegio- Le prometí que volvía ese mismo día. No es fácil para nosotros separarnos despues de todo lo que pasamos.  Mi chiquita fue socorrida para ir al cole por mi amiga Mari Carmen Aparici, quien me dio una gran mano con eso. Lo que me alegró y lleno de orgullo fue el apoyo de mis otros hijos y el de mi esposo.Y por supuesto el alegre comentario de Lucas...-Esta vez yo no me voy, bien!!!



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