Las vasijas vacías y mis amigos

Volví.

Cierto día, la viuda de un miembro del grupo de profetas fue a ver a Eliseo y clamó:
—Mi esposo, quien te servía, ha muerto, y tú sabes cuánto él temía al Señor; pero ahora ha venido un acreedor y me amenaza con llevarse a mis dos hijos como esclavos.
—¿Cómo puedo ayudarte? —preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en tu casa?
—No tengo nada, sólo un frasco de aceite de oliva —contestó ella.
 Entonces Eliseo le dijo:
Pídeles a tus amigos y vecinos que te presten todas las jarras vacías que puedan. Luego ve a tu casa con tus hijos y cierra la puerta. Vierte en las jarras el aceite de oliva que tienes en tu frasco y cuando se llenen ponlas a un lado.
 Entonces ella hizo lo que se le indicó. Sus hijos le traían las jarras y ella las llenaba una tras otra ¡Pronto todas las jarras estaban llenas hasta el borde!
—Tráeme otra jarra —le dijo a uno de sus hijos.
—¡Ya no hay más! —le respondió.
Al instante, el aceite de oliva dejó de fluir. Cuando ella le contó al hombre de Dios lo que había sucedido, él le dijo: «Ahora vende el aceite de oliva y paga tus deudas; tú y tus hijos pueden vivir de lo que sobre».
La Biblia en el Segundo libro de Reyes en el capítulo 4


Hace unas semanas me quedé sin heladera. Sin refrigerador en un país donde la temperatura ronda fácilmente los 40 grados en primavera y hasta en invierno,tornó mi aventurada vida de ama de casa muy difícil. Mucho. Tengo bien claro que tener cosas no es lo mas importante. Tenia un asuntito mas complicado de solucionar, Lucas debía viajar en setiembre a hacerse sus controles en Buenos Aires, y tampoco tenia los medios. De hecho a eso se debió mi prolongado silencio por el blog. Es que no escribo sobre mis pesares, prefiero contarles como Dios los solucionó. Simplemente Lucas perdió sus turnos y no nos fuimos. No hice nada al respecto. No se si era paz de Dios, o se me cayeron los brazos, no sé. Aunque les confieso que a veces me canso de esto de los viajes y los controles y...
Llegó octubre, no se podía esperar mas. Entonces, nuevamente el señor que solía donarle a Lucas los pasajes vuelve a hacerlo y me confirma que los dona el. Dios a veces prefiere hacerlo así. Yo quizás hubiera preferido una gran venta de cuadros o algo así, que me haga sentir mas "independiente" de los milagros.
Entonces una amiga me dice que tiene una heladera que no usa y me la podría prestar por un tiempo.
Entonces me acordé de la viuda, la que no tenia mas nada para comer. Todas las veces que escuché hablar de la viuda, la historia se centraba en ella en su fe, su necesidad, y en el profeta, Elíseo.

Pero hoy quiero destacar a los otros protagonistas: sus amigos y vecinos.
Dios le regaló el milagro de la multiplicación. 
Sin duda ningún hombre puede hacer brotar aceite de oliva de una jarra vacía.  Sin duda, ningún hombre me puede devolver sano a mi hijo la semana que viene cuando se haga los estudios. 
Solo Dios puede asegurarme buenos resultados o la fortaleza necesaria si hubiera malos resultados.
Solo Dios puede llenar mi heladera, con pan y trabajo. 

La bendición del aceite dependía de la cantidad de amigos y vecinos dispuestos a prestarle sus jarras.
Me imagino su muro del facebook: "¿Amigos, me prestan cantaros?" y a los vecinos poniendo 700 me gusta, y escribiendo "vení buscalos" yo tengo dos. 
Nadie sabia que esos frascos se llenarían de milagro en aceite. Pero veo por lo que cuenta el relato, que si la viuda tuvo suficiente como para venderlo y pudo pagar todas sus deudas es porque tenia muchos, muchos amigos y vecinos que la querían  como yo tengo a este señor que no les puedo contar quien es porque el no quiere, y como tengo a mi amiga Mari Carmen Aparici que sin dudarlo un segundo, me prestó su heladera. 

Ahora espero el milagro de la multiplicación, ahora espero que este niño el lunes se haga una tomografía limpia de cáncer  el martes me muestre un corazón sanito, el miércoles unos pulmones que den para muchas corridas, y el viernes un visto bueno de los oncólogos del Hospital Gutiérrez. Ahora espero que las ventas mejoren y mi heladera se llene.
Pero el milagro ya comenzó, ya tengo las vasijas vacías, ahora solo veré fluir el aceite.     


Gracias Maricarmen, gracias Estela, gracias anónimo por prestarme sus jarras. 



2 comentarios:

Pink6rid dijo...

Qué bueno Elda!!! Me alegro, sobre todo por la comida que sobraba del almuerzo! Jajaja... Todo va a salir bien!

Elda Cecilia dijo...

Gracias amiga! Si, vos sos testigo que acá la comida se me multiplica, nunca se acaba lo que cocino. JA!

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