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Bendecir al país


Las redes sociales terminaron con el silencio de los ciudadanos. Pero hay conceptos que como gente de fe deberíamos entender. Este año en Paraguay pasaron muchas cosas.

Ya no estamos en la época en donde el pueblo de Dios pedía un rey, el Señor enviaba un profeta a ungirlo y desde entonces ya tenían un rey con un corazón agradable a Dios. Creemos que es Dios el que pone en silla de autoridad a las personas, pero tenemos más responsabilidad que simplemente “orar” y lavarnos las manos.


El resultado de las urnas es nuestro compromiso. Tenemos un país bendecido con democracia. Nuestra responsabilidad es doble. Conocemos el versículo que dice : 
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas (Romanos 13) 
Pero ¿cuántos de nosotros conocemos los nombres de los senadores, diputados,  ministros y gobernantes?
¿Cuántos de nosotros nos informamos sobre la realidad de nuestro gobierno?
Involucrarse en política no es pecado. Necesitamos tener gente apta para gobernar.

Necesitamos pedirle a Dios que levante más políticos con llamado. Bendecir  al país no es llenar de banderitas el Facebook que digan “estoy orando” o “Dios te bendiga Paraguay”. Bendecir al país  es actuar para mejorar todo lo que te rodea. Dios no va bendecir “mágicamente” al país, la bendición del país somos nosotros. Nosotros trabajando, nosotros pagando impuestos, nosotros estudiando, nosotros formando hijos con conciencia cívica. Nosotros siendo solidarios.
Nos han enseñado mucho sobre como orar correctamente. Y hemos aprendido que si queres algo material se lo tenes que pedir específicamente a Dios. 
Pero no hemos entendido que no podes orar por tus autoridades si no sabes ni sus nombres.   

Tus redes sociales deben mostrar como estas bendiciendo con hechos a tu país. Como desde tu trabajo sos una bendición, como sos un ejemplo de esposo, de obrero, de jefe, de empresario, de ama de casa, de hijo, de estudiante. Eso es bendecir tu país. Ser modelo en nuestras áreas de influencia, y desde ahí cumplir con el propósito para lo que Dios nos creó, entonces estaremos bendiciendo al país. Y cualquiera sabe que siempre es tiempo de orar por el país no solo ahora que hay problemas muy evidentes. 

Que nuestra presencia en las redes sea una bendición, que nuestra presencia en el país que habitamos sea una bendición. Que nuestra vida sea impactante, porque lo que hacemos en intimidad no se sabe, pero los resultados se ven.  Amar la bandera paraguaya significa amar a cada paraguayo que vive aquí, y vivir en función de ese amor. No amar el mero símbolo, eso es fetichismo. 
¿Estás dispuesto a Bendecir a tu país? 



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