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La sangre

Hace un tiempo un versículo venia taladrándome la cabeza.
Parece un Salmo muy gastado, uno de esos salmos que gusta la gente usar como amuleto.
http://www.planetaholistico.com.ar/FabioZerpaViajes.html 

Les cuento una historia que pudo haber sucedido, hace muchos muchos años.
Rebeca tenía dos hijos, hebrea esclava, lavaba la ropa de su trabajador esposo quien a diario acarreaba ladrillos en la constructora Pirámides & Cía.
Maat criaba dos hijos egipcios. 
Con el tiempo (así somos las mujeres), ellas se conocieron y se  hicieron muy amigas. 
No las separaban la religión ni los odios étnicos. Miraban juntas Utilísima, y tomaban mate.
Un día se alborotó el pueblo. Los noticieros hablaban de un líder llamado Moisés que pedía al faraón que libere al pueblo de Rebeca.  Los pueblos enemistados como las guerras sin sentido no afectaban las vidas de estas amas de casa que seguían tan amigas como siempre.
Pero de un día para el otro el rio Nilo donde lavaban la ropa amaneció rojo y sucio. Los peces murieron y todo apestaba. Algo andaba mal. El Dios de Rebeca estaba haciendo cosas que ellas no entendían muy bien, y dios de Maat no cedía.
Pronto el pueblo se llenó de ranas. Dicen que el faraón decidió pasar una noche más con las ranas, después de una negociación con Moisés.
Esa noche los niños de Maat no pudieron dormir de miedo.  A la mañana siguiente el Dios de Rebeca eliminó las ranas. Pero quedaron los cuerpos de las ranas por todos lados. Y así siguió la guerra, mosquitos, insectos, enfermedades.
Los niños de Maat estaban muy mal, su familia sufría mucho y Rebeca su amiga no sabía cómo consolarla. A la familia de Rebeca nada de lo que sucedía le afectaba. Pero su corazón estaba padeciendo con el sufrimiento de Maat. La historia la conocen, las plagas destruían la vida de Maat y su familia.
Al faraón poco le importaban las mujeres y niños de su pueblo, solo le importaba su orgullo afectado por un Dios que no tenía una imagen que lo represente, pero si podía hacer estragos y lo estaba demostrando. Hasta que la desgracia toco a cada familia Egipcia.
Entonces el hijo de Maat falleció. Rebeca estaba desconsolada. El llanto de las egipcias era ensordecedor. Pero Rebeca tenía que salir detrás de los suyos, su pueblo era libre. Y resonaba el versículo del Salmo 91, caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra….más a ti no llegará.
El verso no es lindo. Dice que vas a ver cómo la gente muere a tu alrededor pero a vos no te va tocar.
Te vas a ver rodeado de cadáveres. Y gente llorando, pero vos seguís. Nada de ternura en esa frase.
La diferencia entre la casa de Rebeca y la de la egipcia era
 la sangre.
Era la señal que el Dios de los hebreos estableció para que la muerte no los toque. La sangre en el marco de la puerta de su casa. 
Era la señal del Pacto. A ver analicemos. No tiene lógica. Parece una coincidencia nada más. Como es posible que una mancha de sangre los libre de la muerte. Bueno Elda pero esto es un cuento que inventaste. Lo de Rebeca y Maat sí, pero lo de las diez plagas de Egipto y la sangre en el marco no.
Y así sigue siendo. Hay una señal que marca nuestras vidas.  Sé que cuesta creerlo. No es fácil de la nada creer que Jesús murió por dejar esa marca sobre nuestras vidas. Es difícil creer sin ver.
Como el faraón no creía en un Dios que no tenía forma visible y se hacía llamar Yo soy el que soy.
Maat no sabía que la sangre en el marco de su puerta pudo haber salvado a su hijo. Rebeca sabía que si Yo Soy dijo que lo hagan, había que hacerlo. Sin entenderlo, solo hacerlo.
Y estoy segura que Rebeca sufrió con la pérdida de su amiga.
Sé que no hay lógica en creer en un Dios que no se ve. Pero hay una sangre que se derramó en la cruz para que podamos estar marcados y la muerte pase de largo.
Si alguna vez quieren creer que Dios puede salvarlos ahí está la sangre,  es cuestión de creer.
No estoy diciendo que los cristianos no se mueren porque no es cierto. Pero que muchas cosas malas pueden pasar de largo si lo creo, lo vivo. Y sufrimos igual que todos los que no creen, pero a veces el ángel de la muerte pasa de largo y la gente cree que es suerte o valor.

En mi caso no lo fue, no fue suerte, ni capacidad,  fue la sangre, la sangre que marca mi puerta. 

Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El , Romanos 5:9

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