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Agradecida para siempre

Hay días en los que amanezco melancólica. Pero melancólica y agradecida.
Es fácil dar vuelta la hoja y tratar de perder la memoria. A veces es necesario cuando los recuerdos no son gratos.
Pero cuando tenes tanto que agradecer no podes olvidarte.
Porque mi historia es privilegiada. Porque puedo decir mi hijo "tuvo" cáncer y esta vivo.
Tengo el corazón ligado emocionalmente a compañeros de trinchera a quienes vi pelear con la misma fe, y salieron con la victoria de haber luchado con todas sus fuerzas pero aun así hoy no tienen físicamente a sus hijos.
No puedo olvidarlos, pero tengo el compromiso de seguir pintando la cara de los que siguen luchando, de color verde esperanza.
Son muchas las familias, que vienen a buscarme buscando alguna guía, porque la angustia del cáncer tiene tantas e impensables aristas que uno si no la vivió ni se imagina.
Nadie esta preparado, física, emocional, espiritual o económicamente para enfrentar el monstruo que no avisa para invadir las familias y no hace diferencia entre bebes, niños, jóvenes con prometedor futuro o abnegados padres y madres.
Anoche cuando una vez mas llegó a  mi casa una familia buscando guía para mejorar un diagnóstico y sentirse un poco mas seguros, recordé tantas cosas.
Y una de las situaciones mas difíciles que viví con Lucas que me sumergió en una demoledora angustia fue no tener donde vivir. Estaba sola, con mi hijo de siete años con todas las consecuencias en su cuerpito de la quimioterapia, tenia que quedarme en Buenos Aires por meses, y no tenia recursos económicos para pagar hoteles o pagar un alquiler. Estaba en la calle. No tenia tiempo para buscar soluciones, en ese momento no conocía a tanta gente y tenia miedo y vergüenza para pedir ayuda, no sabía que hacer. Lucas necesitaba internarse durante una semana pero después teníamos que vivir en algún lugar hasta la siguiente quimioterapia. No podía quedarme debajo de un puente con 0 grado, y un niño enfermo.
Solo le pedí ayuda a Dios, mi único (sin exagerar) mi único socorro.
Y el Dios que hoy sigue amaneciendo conmigo cada mañana, me llevo ese mismo día a conocer la Fundación Argentina de Trasplante Hepático.
Un hogar digno, con todo lo que Lucas y yo necesitamos durante todo este tiempo, porque desde hace siete años cada vez que vamos, es nuestra casa.
La respuesta divina llegó y nos mudamos, pregunté cuanto costaba o por cuanto tiempo nos podíamos quedar y la respuesta fue la mejor: nada, el tiempo que lo necesiten.
El resto de la historia la conocen o pueden leerla en este blog, desde el 2009,  la vengo escribiendo.
Lucas está sano, después de mucha solidaridad, quimio, un autotrasplante de médula, muchas oraciones, muchas lágrimas, muchas crisis, mucho dolor, milagros y victorias.
No es ningun secreto de donde sacamos las fuerzas: la encontré en la cruz..

La fundación sigue dando hospedaje, no se olviden de contárselo a gente que lo necesite, pueden salvar vidas, pueden ser parte de la respuesta a una oración.
Y si viven cerca de La Boca, pueden colaborar con sus gastos, participando de las cenas.
Aquí pueden encontrar la información www.fath.org.ar



Hace unos años

Hoy, aprendiendo a hacer sonido con su papá Arturo, en el Centro Familiar de Adoración, en nuestra tierra, Asunción del Paraguay.  

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