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Aparici

Ser alumno de él era frustrante para muchos. Si algo le faltó al tipo fue el don de la hipocresía. 
Siempre te decía la hiriente verdad. 
"Tu dibujo es horrible"o "dedícate a otra cosa". 
Algunos se quejaban de sus exigencias con las marcas de pintura y la calidad de los pinceles costosos, o las hojas.
Su respuesta era esta: "Si no tienes plata vete a estudiar a la escuela de educación física" 
Muy motivador el español. 
Verlo pintar provocaba aun más desilusión, yo creo que la magia estaba en probar el pincel con su saliva...
Ah sí, chupaba el pelo y si no se ponía de punta, el pincel en cuestión era inútil.
Supongo que ahí estaba el secreto, su saliva habrá tenido algún químico que hacía que los colores y las sombras se vean como se ven. Y aunque me niego rotundamente a pensar que era la nicotina o el tabaco, la duda está. 
Las clases eran imposibles, yo con asma y embarazada, el fumaba y nadie podía hacer nada para evitarlo, supongo que ni el mismo. 
Vi gente llorar, no podían terminar la carrera de 5 tediosos años porque no conseguían aprobar la temida clase de acuarela con Aparici. 
Si uno podía madurar y entenderlo, entender sus chistes, ir más allá de sus bromas e ironías, y captar lo que sus manos hacían, en pocas horas y con la poca luz de las sufridas aulas de Escuela de Bellas Artes (hoy ISBA); se llevaba la más alta técnica de acuarela que haya pintado algún ser en el Paraguay.  
Mirar con sus ojos, mezclar como él, seleccionar los colores y marcar las perspectivas. 
Aprender a despreciar las acuarelas baratas y carentes de pigmentos vivos, y descartar papeles que no fueran Canson fue una maña que adopte de él. 
Sus excesos de mañas y delicadezas dieron fruto en sus obras y gracias a él en las mías.  
De él aprendí a usar como prioridad materiales de  la mejor calidad, porque como siempre digo, la gente no va preguntar con que se pintó si no quien lo pintó.

Lo que nos dejó es extraordinario.
Algunas acuarelas son paisajes de su tierra natal, otras son del país que le dio amparo y donde dejó su herencia, hijos, cuadros, nietos…Y a los que tuvimos el privilegio de ser sus alumnos y escuchar sus terribles chistes, aprender a ver, a dibujar y a pintar.
Si hubiera escrito algo así “el profe Aparici era un encanto” ahora mismo se levanta de su tumba y me reta, y de paso me manda al %&^*  porque mis pinceles son de mango negro y no azul.  Así que tengo que hacer honor a su memoria.
Para completar la historia de este profesor que me dijo que yo tenía la forma de un cambushi (cántaro en guaraní) conocí a su hija con quien entablé una amistad tan importante que hoy de puro gusto me aguanto el humo del cigarrillo para charlar con ella, y feliz vuelvo a mi casa con ataques de asma, pero ella lo vale. Es la razón por la cual no puedo tomar café con ella dos días de seguido, o me entierran. Así es la vida.



Pd. Si quieren los cuadros de Emili ya quedan pocos, son un lujo y están en venta. Directo de la casa de su hija. Me pueden escribir a elda@mihijoyyo.com  




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