sábado, 16 de enero de 2016

Soy experta

Hoy estaba en el supermercado seleccionando verduras y en ese contexto llegó este post a mi cabeza. Repollo, tomates a diez mil guaraníes el kilo, olores y colores, ese fue el detonante inspirador. 
Todo comenzó cuando estiré del rollo ese de donde se desprenden las bolsas de polietileno. La corté de un solo tiro. Eso no es fácil, son años. Después encontré papel higiénico de oferta, mientras calculaba los ingredientes que me faltaban y hacía las cuentas mentales para no comprar lo que estoy segura es más económico en otros comercios. Al salir de ahí fui a dos lugares más, un distribuidor de lácteos y otro supermercado. Casi todos los días hago eso, si no lo hago yo, envío a alguno de mis hijos teniendo en mi mente cada góndola y precio, cada vendedor callejero y sus horarios. Además, manejo los “metadatos” (información de la información) Y un diagrama de flujo mental que me dice en segundos las posibilidades de cambiar o no la característica del producto o no según presupuesto o existencia.   
También en mi mente hay un inventario automático de cuanto aceite me queda en la cocina, cuando jabón el polvo, cuanta reserva de jabón para bañarse, cuantas toallas femeninas y fechas alusivas, cuanta comida para perro, desodorantes, shampoo, azúcar, etc, etc. Además de todo eso, puedo reconocer la mirada de mi perra cuando tiene sed. Sí, me habla, no me importa si no me creen. Puedo saber exactamente cuando un dolor de vientre es psicológico o necesita antiespasmódico, o simplemente son gases. También se la posición que debe adoptar el prójimo que llega con la queja, para que estos dejen de atormentar al aventado en cuestión.   Conozco la marca de yerba que mi compañero de la vida quiere para el tereré, y la marca de la chocolatada que prefiere cada hijo. Se quién de ellos desayuna yogur, quien chocolatada, y quien prefiere mate cocido. Conozco los you tubers predilectos de cada uno, y la música que los calma aunque la ponga a 120 decibeles. (Es que la pongo desde que cada uno nació, y eso es lo que ellos no saben, que yo misma la establecí como top)
Manejo el dato de sus colores favoritos, la remera más suave (que siempre tiene que estar limpia), puedo encontrar más rápido que cualquiera que habita en esta casa el control remoto, las medias y los zapatos de todos, aunque a veces digo que no se, para que aprendan a estar si mí, por si acaso.
Soy experta en ellos. Soy especialista en criar.  Si no entendió vuelva a leer la última línea, dije: experta en ellos. Cinco personas, nada más. No puedo enseñar a otros a educar ni puedo hablar de matrimonios perfectos, solo conozco bien a un hombre y solo soy experta en él. Solo conozco a cuatro niños y solo se de ellos. Aprendí con la práctica, prueba y error constantes. Lágrimas y risas. Una vida aprendiendo.
Si conoces a alguna experta, hacele llegar mis saludos, porque no hay muchos expertos en estas áreas que sean reconocidos.
Soy buena para otras cosas a lo mejor, pero en esto soy la mejor porque lo practico todos los días de mi vida, como todas las profesiones, oficios, y especialidades en las que la gente se vuelve experto.

Dedicado a mi mamá Nardi, y a mis tías Ana, Tirsa y Marina que se están especializando a cuidar a mi abuela y reconocer hasta el más mínimo síntoma de mal estar en ella. Siguen creciendo cada día y merecen el título de  expertas.

1 comentario:

Paloma dijo...

Sos una capa! Conste soy mamá, pero vos sos una SUPER MAMA!
Te felicito!

Gracias por compartirlo

Mis libros son de

Atención

Si encuentran alguna explicación médica, es únicamente lo que yo como mamá, en el proceso, entendí.

Nada de lo que esta escrito debe ser usado como referencia de diagnostico o síntoma.

Hoy Lucas esta en remisión, y vive normalmente.